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Yo soy el cantante Goyo Ramos, La película.
Imagino que muchos de vosotros, fans de lo bizarro, ya sepáis quién es Goyo Ramos. Yo mismo os he hablado de él en el blog. Es un cantante y compositor gijonés que saltó a la palestra en pleno auge del fenómeno friki, pero que es completamente diferente de los infreseres a los que asociamos esta etiqueta.
Para dar a conocer el verdadero Goyo, Luis Álvarez Mayo ha decidido rodar un biopic sobre el que es posiblemente el tercer cantante asturiano más conocido tras Víctor Manuel y Dark la eMe. La película se titula “Yo soy el cantante Goyo Ramos” y ayer tuve el placer de asistir su estreno mundial en el marco del Festival de Cine de Gijón acompañado por mi amiguísimo CMurnau. Esta es mi crónica del evento:
Lo primero, el trailer del la peli:
httpv://www.youtube.com/watch?v=bpIsA1TIVaQ
Yo soy el cantante Goyo Ramos, de Luis Álvarez Mayo. La Ola Producciones.
Hay que decir que la sala estaba bastante llena de gente para el estreno. Por un lado, estábamos los genuinamente interesados en el fenómeno Goyo, que estábamos sentados más bien al fondo (entre nosotros, aparición estelar de Pepe Colubi y David Explosión, por cierto). Por otro lado, estaba la fauna propia del festival: gafapastas modernillos (hipsters) con pinta de no saber muy bien dónde se metían. Finalmente, estaba el equipo de la peli y sus amigos. Ni que decir tiene que el propio Goyo estaba entre los presentes y, por mucho que no lo intentase, monopolizó la atención del público.
El ambiente no podría ser mejor, pero por si acaso, el director nos animó a pasarlo bien con la peli, a reir, a cantar y a hacer lo que quisiéramos.
La película es el resultado de cinco años de seguir al artista. Por un lado, nos ofrece una visión de su vida cotidiana, de su trabajo en Ramper, de sus sueños, de sus recuerdos y de sus reflexiones. Por otro lado, nos enseña su verdadera pasión: la música, le vemos en el estudio de grabación, con los productores y en conciertos. Todo ello está salpicado de testimonios de la gente que ha trabajado con él, de otros músicos y de dueños de bares donde ha dado conciertos. Al principio de la peli todos nos reíamos genuinamente. Resulta muy gracioso ver cómo una persona con un talento nulo para la música intenta lo imposible: afinar, clavar una estrofa, seguir el ritmo… Nos reímos con el sufrimiento de los productores, tratando de sacar algo de él, nos reímos de alguien que pensamos que es peor que nosotros.
Sin embargo, a medida que transcurría la película, cada vez había menos risas. Al ver al verdadero Goyo, una persona tímida, currante, apasionada, tratando de derribar su particular muro a cabezazos, la risa va cambiándose por admiración. Todos los que han trabajado con él reconocen que, a pesar de su nulidad musical, es un tipo auténtico, muy trabajador y completamente entregado. Vemos cómo fue capaz de conseguir una actuación en el programa de Nochebuena de Telegijón gracias a haberles compuesto una canción. Vemos cómo tras arrasar un año en el euroyeyé (festival mod gijonés), responde con una canción compuesta expresamente para el festival al saber que al año siguiente no lo invitan. Le vemos en sus actuaciones en televisión nacional (porque tiene varias), triunfando en Trampolín (Tele5) y aguantando las puyas de la hijadeputa de María Teresa Campos, fajándose como un sparring ante un monstruo como era la doña en aquella época. Es cuando aparece la verdadera dimensión de Goyo Ramos, un tipo que si fuera estadounidense sería un verdadero héroe, porque lo suyo es pura superación de barreras. Un hombre simple, pero no simplón, que no tiene el coro de palmeros que tiene Belén Esteban, quién por cierto vale mil veces menos que nuestro Goyo. Un hombre que vive en un mundo en el que es una estrella y que es feliz cantando, con más cojones (o más ingenuidad) que la mayoría de los que estábamos en el cine, pues estoy seguro que nadie aguantaría las críticas que él recibe. Es justo lo que más me gustó del documental: el cambio de risas por aprecio y admiración que consigue el director, fruto sin duda del cariño que despierta Goyo en cualquiera capaz de oir más de una canción suya. Y admiración, por qué no decirlo, porque está más cerca de cumplir su sueño vital que la mayoría de nosotros, que no tenemos ni la mitad de empuje ni pasión que él.
Depués de la película, muchos aplausos, un poco de coloquio y su gran hit cantado en directo:
La intención de Álvarez Mayo es llevar el documental a varios festivales y luego tratar de sacarlo al mercado en edición conjunta con un recopilatorio de Goyo Ramos. De no ser posible, lo colgará en youtube, para que todo el mundo pueda disfrutarlo. Yo os lo recomiendo.
Por cierto, que al acabar, Goyo se hartó de firmar autógrafos a sus seguidores ante la incrédula mirada de muchos de los que no le conocían. Tuvo el detalle de fotografiarse con nosotros y todo, porque son estos detalles los que dan sentido a su vida.
Goyo Ramos flanqueado por CMurnau y un servidor.
¡Grande Goyo!.
Más difícil todavía.
Sí, sí, ya sé que la película de acción del verano es “The Expendables” y tal, pero eso es porque Hollywood ha puesto toda su maquinaria de márketing a funcionar. Si las películas triunfasen por su calidad, Bollywood hace tiempo que se habría hecho con todo el pastel. Como muestra, un botón, una escena de acción que para sí la quisieran las superproducciones occidentales, 90 segundos de pura épica a cámara lenta:
httpv://www.youtube.com/watch?v=LhDcd8DZK_o&feature=player_embedded
Clímax cinematográfico por todo lo alto.
Esperemos que no llegue a manos de Michael Bay, porque fijo que la estropea. ¿Algún freak sabe el título de la película?
Origen/Inception
Desde que se estrenó la última película de Christopher Nolan la blogosfera se ha poblado de posts hablando maravillas de la misma. Como yo también la he gozado y no quiero ser menos, aquí os cuento lo que me pareció. Vaya por delante que yo fuí basándome en tres cosas: la opinión de gente a la que sigo en twitter, las ganas de mi mujer de ir al cine y el impresionante currículum de Nolan, que con Memento, El Prestigio y las de Batman ya tiene más que el 99% de los que se han puesto detrás de una cámara de cine.
Pero vayamos con Origen/Inception. Por cierto, Inception es más bien comienzo o inicio, conceptos que no veo del todo sinónimos con origen, pero dejémoslo así.
tl;dr:
La película dura 148 minutos y se me durmió la pierna… porque la película me absorbió tanto que se me olvidó cambiarme de postura.
Mi opinión.
Muy de vez en cuando hay una película que me deslumbra, que me emociona y que me sorbe la sesera. Inception es una de ellas. La anécdota que cuento más arriba puede ser un poco exagerada, pero es plausible. Jamás he estado en una sala tan abarrotada y tan silenciosa a la vez. Todos estábamos flasheados con la maravilla de Nolan. Y no es para menos. El amigo se ha marcado una de las películas de Ciencia Ficción más redondas de la Historia. Tiene un argumento muy sólido e interesante (algunos dirán que no es original, pero a mí me parece suficientemente original) desarrollado a través de unos recursos visuales excelentes. El reparto es bastante competente, con Leo Di Caprio a la cabeza. A este paso, el bueno de Leo va a acabar siendo uno de mis actores favoritos, pues no hace más que escoger buenos papeles (Diamantes de Sangre, Atrápame si Puedes, Infiltrados), menos mal que se ha librado del encasillamiento de galán pasteloso.
El caso es que, como en todas las buenas historias de Ci-Fi, Nolan plantea una tecnología coherente y explora las consecuencias de la misma. En un primer momento, parece que lo que se explora son las consecuencias “materiales” de la misma, pero al final de lo que trata la película (como en toda la Ci-Fi) es de explorar las consecuencias “emocionales” de la tecnología. En este caso es cómo interfiere la posibilidad de entrar en los sueños de otra persona con la relación amorosa del protagonista. Y no digo más para no meter spoilers. Al explicar los efectos “materiales”, Nolan se marca una película de acción excelente. El resto de los directores (el bobo de Michael Bay a la cabeza) hubieran metido más explosiones, una tía neumática y un guión de parvulario. Nolan no. Al explorar la relación del protagonista (con algún que otro momento perturbador), propone una reflexión al espectador de esas que ya no se ven mucho en una película de gran presupuesto. No se trata de ponerse cultureta ni pretencioso, pero Inception es de esas películas que reverberan durante unos días en el fondo de la mente. Sólo el paso de los años dirá si es una obra maestra (yo de momento lo dejaría en peliculón). Si decides ir al cine, no dudes en ir a verla, no te arrepentirás.
Para finalizar, una idea. ¿Qué hubiera pasado si James Cameron (otro bobo) hubiera puesto la tecnología de Avatar (peli que yo ya he olvidado) al servicio de una historia como la de Inception? Lo hubiera petado.
Coñoneta
Una de las discusiones más vistas de Internet (y de las tertulias en los cafés) es doblaje contra versión original. Creo que todo el mundo se ha posicionado alguna vez y los argumentos a favor y en contra son de todos conocidos. Yo, pues depende. Hay veces en los que pienso que el doblaje es un crimen de lesa humanidad (Lost) y otras veces sin doblaje no me hubiera enterado de nada (Ran). Generalmente se asume que el doblaje pervierte el sentido original de la obra, que no muestra lo que el autor quería en un principio, que se pierden los matices originales, que obvia una parte clave de la interpretación de un actor (la voz). Ejemplos de pifias monumentales a la hora de doblar una película los hay a patadas y no faltan blogs donde a parte de señalarlos, los corrigen y tratan de educar al lector. Sin embargo, hay veces, muy pocas veces, en las que el doblaje supera al producto original. Y no me refiero a que la voz en castellano sea “mejor” que en el original, como ocurre con Constantino Romero y Clint Eastwood, no. Me refiero a cuando el traductor lo peta y supera al guinista original. Seguro que tu tienes tu ejemplo favorito, a mi se me ocurren varios pero por mucho que pienso, hay uno que los supera a los demás:
“LA COÑONETA”
En Kill Bill Vol1. la protagonista despierta del coma para descubrir las aficiones de un depravado enfermero en una escena bastante impactante. Tras despacharlo de forma muy Tarantiniana y completamente proporcional a sus delitos, los guionistas deciden quitarle hierro al asunto colocando el primer chiste negro de la película: un llavero con la palabra “Pussy Wagon”. Su traducción literal sería algo así como “La Diligencia de los Chochitos”. Supongo que en Inglés hará cierta gracia el contraste de dos palabras tan dispares. Sin embargo, en castellano los traductores decidieron que hacía falta más y se sacaron el mejor palabro de la Historia de la Traducción: LA COÑONETA. Todavía recuerdo la risotada que se oyó en el cine el día que fuí a verla. Tras la tensión de la escena previa, esa voz femenina diciendo “Coñoneta” es el contrapunto humorístico perfecto. Es imposible que Quentin llegue a entender cómo Coñoneta le da mil vueltas a Pussy Wagon, pero creo que muchos estaréis de acuerdo con que la mejora es sustancial.
Por cierto, gracias a Internet, podemos ponerle un nombre y apellidos a la autora de semejante genialidad: María Sahagún. Vaya desde aquí todo mi reconocimiento.


