Vista la popularidad de mi post sobre las
Pizzas del Dr. Oetker, post que muchos me habéis agradecido en los comentarios o en twitter, he decidido comentaros otro producto maravilloso recién llegado a los estantes de vuestro supermercado de confianza (en el Metadona, a lo mejor no).
A modo de introducción, he de decir que siempre he aborrecido los productos liofilizados (desecados) a los que hay que añadir agua, calentar y servir. Es cierto que prometían ser el futuro, cuando en los 80 nos hablaban de cómo iba a ser la comida en el año 2000, toda comprimida, deliciosa y rápida. Pero la realidad ha demostrado ser bien distinta, Knorr, Gallina Blanca y similares se dedicaron a sacar sopas, cremas y purés de pésima calidad nutritiva y bajas cualidades organolépticas, amén de estar saturados de aditivos a mansalva (como el E620, el glutamato, del que un día os contaré la historia de cuando lo probé puro en el laboratorio). No es que yo sea un obseso de los ingredientes naturales y pijadas así, pero si un producto requiere glutamato es que es una puta mierda de base. Y cuando quiero comer mierda voy al McDrogas o al Chino, no me la hago en casa.
Desgraciadamente, las madres/abuelas cada vez son más mayores y no han sido sustituídas por una nueva generación de amos/as de casa/o capaces de hacer una comida sabrosa y sana en los quince minutos que hay entre llegar a casa y sentarse en el sofá. Conscientes de que las nuevas generaciones somos más exigentes, Gallina Blanca ha decidido que ya es hora de presentar platos liofilizados variados, sanos y, sobre todo, sabrosos. Para distinguirlos del resto de mierda que venden, los han agrupado en el concepto “
Ideas al Plato” (sólo hay otro producto de la gallinácea aria que salvaría, pero ese lo dejo para otro post). De entre dichas Ideas yo os voy a recomendar la serie que creo que está mejor: los risottos. El Risotto es esa forma de preparar el arroz que tienen los italianos: cremoso, muy cremoso. Los cocinillas lo conocemos porque es lo típico que te esfuerzas en preparar antes de tirarlo a la basura y pedir una pizza. Vamos, que es el plato que reservas para un restaurante. Nunca mais.
El de setas, precisamente mi favorito.
Con una dificultad de preparación equiparable a la de hacerse un té, estos risottos están que se salen. En cualquiera de sus variedades el resultado es óptimo y todo ello usando ingredientes sin números y sin “octavos pasajeros”. Os pego el de setas: harina de trigo, setas 22% (Boletus edulis), hortalizas (cebolla, ajo, perejil), sal yodada, grasa vegetal, extracto de levadura, aromas (con soja), lactosa, fibra vegetal, aceite de oliva virgen, proteínas de leche. Más que reazonable, diría yo. Pero lo mejor, queridos amigos, es el sabor. Comerse un plato de este risotto calentito tras haberlo hecho en 15 min y manchando sólamente un cazo es un placer sólo equiparable al hecho de que cada ración es menos de un euro.
Hacedme caso, reservad los esfuerzos de cocina para las ocasiones especiales. Para la comida a salto de mata, confiad en los avances de la tecnología alimentaria.
Posted on Noviembre 23rd, 2009 por Ponzonha
Filed under: Cocinillas | 9 Comments »