Simone Ortega, D.E.P.

Ha fallecido Simone Ortega.

Si no sabes quién es, lo más probable es que ni vivas sólo, ni tengas una madre o abuela que quieran que comas bien. Era la autora del libro “1080 Recetas de Cocina” (1972), una obra que lleva vendidas 3,5 millones de copias (que se dice pronto). Ése pedazo de libro, objetivamente el libro de más éxito de la litura moderna en español, tiene un lugar de privilegio en la cocina de mis padres, mi abuela, mi suegra y ahora en la mía. Gracias a su sencillez y a la aproximación práctica a las recetas, contadas con estilo narrado, en lugar de esos protocolos de laboratorio que se llevan ahora, uno puede aprender a cocinar de verdad. Es decir, atendiendo a colores, olores y texturas, en lugar de a tiempos y temperaturas (si tienes un mínimo de talento para la cocina, sabes a lo que me refiero). Además carece de fotos, lo que ayuda a limitar la desilusión cuando tu plato no queda como el que sale en el libro.

Por otro lado, tiene esos comentarios entrañables dirigidos a la Mujer de la Casa que transportan a otras épocas. Que conste que yo no me ofendo cuando leo esas cosas, ni se me cae el pene cuando consulto cómo se prepara un pil-pil o un ajoarriero. Por cierto, en 1080 caben desde las recetas más tradicionales de nuestra cocina hasta alguna frivolidad ideal para sorprender.

En fin, seguramente no vaya a haber gran consternación en el mundo de las letras, al fin y al cabo, se murió una abuela entrañable que escribía libros de cocina. Sin embargo, sirva este post de homenaje a una persona que mejoró la calidad de vida de muchas personas animando a cocinar más allá de las cuatro cosas que todo el mundo sabe.

Gracias Simone. Descanse en Paz.

Mejillones en salsa de vieira.

Uno es un gourmet hasta para las conservas. Los mejillones en escabeche están muy buenos, pero en salsa de vieiras están mejor. Sin embargo hay algo que no me cuadra con estos de la marca Friscos…

Mejillones en salsa de vieira ¿Sin vieira?.

Ahí estamos muchachada. Estos mejillones no han visto una vieira en su vida. Al analizar la frase me he dado cuenta de un detalle. ¿Acaso es lo mismo “Mejillones en salsa de vieiras” que “Mejillones en salsa de vieira”? Buena pregunta, me he dicho. En el primer caso, los mejillones se abrían cocinado en una salsa con el delicioso bivalvo. Sin embargo, “Mejillones en salsa de vieira” quiere decir que los mejillones se han cocinado en una salsa como para cocinar vieiras. ¿O no?. ¿Me han engañado los de Frisco? ¿Es razonable mi interpretación gramatical? ¿Me estoy pajeando sin sentido por una lata de 1’19€?.

Espero vuestra opinión.

Fin de Semana Gastronómico.

O como hacer para no cenar en todo el fin de semana. Comer es un placer, y este finde lo he explotado al máximo. No sé cómo he podido levantarme hoy de la cama, porque estoy francamente inflado.

Sábado: Cocina de alto nivel con mi mujer en el magnífico restaurante Koldo Miranda. Ya habíamos estado y no nos defraudó. El menú degustación consistió en:

  • Tres pinchitos para empezar.
  • Atún marinado sobre crestas de gallo, vinagreta de aceituna negra y pistacho, rúcula y sorbete de jengibre.
  • Arroz cremoso de setas y trufas con crujiente de parmesano (Excepcional).
  • Pixín (rape) a la plancha y finalizado al horno sobre natillas de azafrán.
  • Cochinillo lacado con gnochis y salsa de chile y miel (para verlo y comerlo, delicioso).
  • Maki de arroz con leche y compota de manzana con helado de lichis.
  • Té rojo de jengibre y limón, acompañado de un chupito de crema de queso y arándanos, un chupito de chocolate blanco con tandori y una galleta de pistacho.

Así a bote pronto os puede parecer que es una pijada. Nada más lejos de la realidad, cada plato es sólido como los de toda la vida y os puedo decir que no pude comerme todo el postre. Os lo recomiendo a todo el mundo, cambias un par de comidas en un sitio normalillo y las cambias por comer en casa y con lo que ahorras te vas a un sitio como este a darte el homenaje. Se nota la diferencia.

Domingo: Excursión gastronómica a Santiago Millas (cerca de Astorga) a comer cocido maragato. A saber:

  • Compango:
    • Chamón
    • Jamón
    • Manos de cerdo
    • Gallina
    • Tocino ahumado
    • Oreja
    • Morro
    • Chorizo
    • Relleno
  • Ensalada
  • Garbanzos
  • Repollo
  • Sopa
  • Natillas (de las de verdad)

Brutal. Sabores tradicionales, con la potencia que sólo puede dar el cerdo, ese pedazo de animal tan injustamente denostado, cuando es el ser vivo más precioso que existe. El único defecto es conducir 150 km de vuelta para casa después de semejante escabechina…

Cocinillas con Ponzonha, hoy: Fondue de queso.

Dada la buena acogida que tuvo mi anterior receta, hoy os voy a contar otra bastante sencilla e ideal para una cena entre amigos: la fondue de queso (en este caso estilo Neuchâtel). La fondue es un plato comunal en el que todo el mundo comparte un recipiente con queso fundido y va mojando pan tostado (lo que da lugar a situaciones bastante divertidas) ¡OJO! Carezco de sangre suiza y la receta que os propongo hoy es una adaptación a mi manera de lo que he ido pillando por la red y de mi experiencia en restaurantes de fondue. No pretende ser ni la auténtica ni la mejor, sencillamente es como a mi me gusta.

Una foundue de queso según la wikipedia.

Obviamente, este es un plato para los amantes del queso (lo siento C.Murnau), de altísimo contenido calórico y con gran capacidad para empachar. Luego no digas que no te lo advertí.

Como paso previo, recordar que para la foundue es necesario lo que normalmente se llama fondue, que no es otra cosa que ese recipiente aplanado de porcelana o loza (caquelon), un soporte y un quemador de alcohol. Suele ir acompañado de un set de tenedores alargados con marcas coloreadas en un extremo. Estos juegos se regalan normalmente a parejas jóvenes aunque, aparentemente, ni Dios usa. No lo confundas con la fondue de carne, que tiene un recipiente metálico alto y con indentaciones para sujetar los tenedores. Si tienes un set de este tipo, enhorabuena, si no lo tienes es tu momento para pedírtelo para Reyes. Si te decides a hacer la fondue no olvides comprar el combustible del quemador. En muchas tiendas venden un gel denso especial para este propósito que hace el proceso mucho más seguro y minimiza el riesgo de que alguien acabe quemado, pues si llenas el quemador con alcohol de quemar y este se derrama te puedes meter en un lío.

Dicho esto, necesitarás (para dos personas):

  • 200-300 mL de vino blanco seco
  • 200 g de queso Emmental
  • 200 g de queso gruyère
  • Un diente de ajo.
  • Dos cucharadas de maicena.
  • Un chupito de kirsh (u otro licor blanco, orujo, vodka…)
  • Nuez moscada

Además para mojar puedes poner pan a tostar cortado en bocados (yo lo tuesto en la bandeja del horno), aceitunas, pepinillos, cebolletas (hasta aquí lo tradicional), patatitas asadas, cahmpiñones…

El vino no es necesario que sea nada especial. Yo uso Don Simón y me vale, pero seguramente con otro mejor el resultado es mejor. Con 200 mL la fondue será muy densa, con 300 más suelta, así que tendrás que hacer pruebas hasta dar con tu punto favorito (yo la prefiero suelta, a veces incluso echo 400 mL). El queso cuanto mejor, mejor. Yo compro ambos suizos en mi supermercado de confianza y no escatimo gastos, es la clave.

El proceso:

  1. En una pota (Nunca en el caquelon) vierte el vino blanco y ponlo a fuego medio. Corta el queso en láminas o taquitos y añádelo al vino. Calienta la mezcla suavemente y mantenla caliente pero sin que llegue a hervir. Remueve lentamente hasta que el todo queso esté fundido (te puede llevar un buen rato). Añade medio diente de ajo picado muy fino.
  2. Cuando el queso esté fundido, añade una pizca de nuez moscada molida. Disuelve la maicena en el licor y añade la mezcla al queso. No pares de remover suavemente. No olvides vigilar el fuego para mantener la mezcla muy caliente pero sin hervir. Ten en cuenta que debes dar tiempo al alcohol a evaporarse, así que tampoco tengas demasiada prisa. El proceso hasta aquí a mí me lleva en torno a media hora.
  3. Cuando veas que la mezcla es homogénea ya puedes preparar la fondue propiamente dicha. Frota el caquelon con el otro medio diente de ajo. Enciende el quemador y coloca el caquelon encima para que vaya calentando (lógicamente, esto hazlo en la mesa en la que vayas a comer, jamás muevas el quemador encendido). Cuando esté caliente, vierte el contenido de la pota en el caquelon y colócalo en el quemador (yo esto lo hago en la cocina y llevo el caquelon a la mesa, el efecto es total).
  4. Controla la combustión del quemador para que la fondue se mantenga caliente pero que no hierva. Asegúrate de que hay material para mojar para todos (éso te lo dirá la experiencia) y a disfrutar.

Al final del todo, cuando apenas quede queso, se formará una capa crujiente de color amarillo más oscuro que es casi lo mejor, no se te olvide rebañarla.

Cómo ser un poco más feliz por 9€: Hoy Bogavante a la plancha.

Os voy a dar una receta para incrementar vuestro nivel de felicidad unos cuantos puntos por muy poco dinero:

  1. Vas al Carrefour (yo voy al del C.C. Los Prados) y te pillas un bogavante americano que están a 9€ la pieza.
  2. Sacas una plancha eléctrica, están muy de moda, así que no te será difícil encontrar una. La calientas y le echas un chorrito de aceite.
  3. Coges al animal, envuelves la cola con un rodillo y lo colocas encima de una tabla.
  4. Coges un cuchillo grande y lo colocas en el centro de la “cabeza” (realmente es el cefalotórax, pero es igual) con el filo hacia la parte anterior del animal.
  5. Introduces el cuchillo a través del caparazón hacia abajo y hacia adelante. De esta forma seccionas el corazón y ganglio principal del bogavante y evitas un sufrimiento mayor del necesario. Como la cola está envuelta en el rodillo, los coletazos no te harán daño (puede llegar a ser muy fuerte).
  6. Dislocas sin separar las pinzas delanteras. Se trata de que queden pegadas a la plancha para que se hagan mejor.
  7. Colocas ambas mitades en la plancha con el caparazón hacia abajo. El jugo que el animal soltó en la tabla se lo echas por encima y le pones un poco de sal muy gorda (si es Maldon mejor).
  8. Lo tienes en la plancha a fuego medio 15-20 minutos. De esta forma se hace en su propio jugo. Cuando la carne de la cola esté hecha (adquiera un color blanco lechoso) y el caparazón esté rojo le das la vuelta a cada mitad para que se doren un poco los bordes. No lo tengas demasiado con la carne pegada a la plancha o se secará demasiado.
  9. Colocas cada mitad en un plato y lo compartes con tu persona favorita.

Yo ayer lo acompañé con una ensalada al queso fresco de cabra y una Shandy y quedé extasiado. Evidentemente un bogavante americano (Homarus americanus) que ha viajado desde EEUU en una caja de cartón no es tan fino como el bogavante cantábrico (H. gammarus) que pasa de la pecera a la plancha de un salto. Pero teniendo en cuenta la enorme diferencia de precio yo creo que compensa la diferencia de sabor, sobre todo porque el clavo por un bogavante a la plancha en un restaurante de calidad es enorme (C.Murnau y yo lo sabemos bien).

Si a eso le sumas el factor Juan Palomo te quedas como un rey. Para mí cocinar sacia dos tres de mis debilidades: la comida y la autocomplacencia y la tacañería. Si me gusta una comida que además he hecho yo mi satisfacción es doble, y si además le gusta al que la comparte conmigo se multiplica hasta extremos infinitos. Si a eso le añado que cocinar es mucho más barato que un restaurante entonces puede que hasta se me salten las lágrimas.