Voy a dejar un momento de lado el fumbo (la porra sigue activa en la barra de la derecha =>) y voy a hablaros de una fruta. Lo he dicho varias veces, pero soy un frugívoro convencido. Me encanta la fruta y consumo varios kgs a la semana, lo que me supone un gasto de >12 en fruta (la verdura a aparte) a la semana, debido a que compro cantidad y calidad. Os digo esto porque quiero dejar claro que no soy de esos que comen fruta casi por prescripción médica, yo lo hago por placer.
El kiwi es el fruto de la Actinida deliciosa una enredadera China cultivada por sus frutos desde hace milenios, pero que sólo se ha cultivado a gran escala desde principios del sXX en Nueva Zelanda. A los neozelandeses les debemos la creación de la fruta tal y como las conocemo ahora, pues la original china era del tamaño de la uva. Ese inicio privilegiado les colocó a la cabeza de la producción mundial y hoy en día sigue siendo una prominente industria en el país, siendo los segundos mayores productores de Kiwi, por detrás de Italia. El kiwi también se cultiva en Francia, Chile, y en otros países. En España se cultivan 900 hectáreas que producen 10000 toneladas al año, alrededor de la mitad se encuentran en Galicia y el resto en la cornisa Cantábrica (fuente). A pesar de esto, la idea de que el kiwi sólo procede de Nueva Zelanda sigue bastante extendida y eso es debido a que se exporta bajo la misma marca (Zespri), que estoy seguro que reconocerás:

Los neozelandeses se gastan una pasta en la promoción de su fruta y la última campaña es ese anuncio Labandesco tan molón. Supongo que les va bien, porque en mi frutería de confianza y en los supermercados que frecuento suele haber un suministro bastante constante de cajas Zespri, supongo que para satisfacer la demanda de las mujeres de mediana edad a dieta, que por alguna razón han hecho del “Kiwi y un yogur” su santo y seña contra la grasa. Otro día hablamos de semejante chorrada.
Yo ya os digo que me encanta la fruta y el kiwi no es una excepción. Sin embargo, nunca compro kiwi Zespri. Eso se debe a dos razones fundamentales, una consecuencia de la otra.
Antípodas ¿Te suena?
Sí amigos y amigas, Nueva Zelanda está en nuestras antípodas. Es decir, al otro lado del mundo. Eso significa que el kiwi viaja unos 20.000 km desde la Tierra Media a nuestra Piel de Toro. Conceptualmente me parece una aberración que un producto perecedero viaje tantísimos kms, tanto por el gasto en transporte como por el tiempo que permanece en cámaras frigoríficas. De hecho, en zespri son conscientes de que esa es una desventaja para su producto y se encargan de explicar al potencial cliente todo el proceso con su cálculo de huella de carbono y todo. A mí desde luego no hace más que darme argumentos para no comprar su producto.
Sabor
El kiwi neozelandés puede saber increíblemente en Nueva Zelanda, pero en España tras todo el viaje es un producto de calidad regular. Está duro, es verde intenso (por dentro), es bastante ácido y tiene un sabor bastante plano. Por el contrario, un kiwi en óptimo estado de maduración es una fruta tierna, verde-amarillenta, dulce y muy rica en matices y fragancias. ¿Cómo lo se? Pues porque cuando pruebas un kiwi cultivado a docenas-cientos de km de tu casa, recogido hace menos de una semana, te cambian todos los esquemas. Es verdad que son variedades que aguantan menos en la nevera y que hay que comprar con la idea de consumirlas en breve periodo de tiempo, porque maduran mucho más rápido que sus primas del sur, pero es precisamente ese proceso natural y deseable el que las hace superiores en cualidades organolépticas. Ojo, que como la mayoría de la gente está acostumbrada al kiwi de allende los mares, ha desarrollado un ideal de kiwi perfecto equivocado, en el que el kiwi nacional no encaja. Creedme que merece la pena darle una oportunidad.
Pero todavía hay otro par de detalles más. El precio del kiwi nacional (o el europeo) es mucho menor que el neozelandés, de hecho la semana pasada compré a 1€ el Kg kiwis de Pravia (Asturias). Es decir, en este caso, el producto bueno es además el producto barato y es algo que hay que aprovechar. Además, me consta que los productores de kiwi españoles, a pesar de ser un colectivo pequeño y modesto, son gente interesada en el I+D y suelen tener siempre en marcha varios proyectos de investigación en colaboración con Universidades, algo que yo les tengo mucho en cuenta, porque es la excepción y no la regla con las empresas españolas.
Naturalmente, compra los kiwis que te apetezcan, pero si te hago pensártelo dos veces la próxima vez que tengas que elegir entre kiwis, habré cumplido el objetivo de este post…