El blog donde la morralla tiende a acumularse.

Importante.

importante.

(Del ant. part. act. de importar).

1. adj. Que importa.

2. adj. Que tiene importancia.

importancia.

(De importante).

1. f. Cualidad de lo importante, de lo que es muy conveniente o interesante, o de mucha entidad o consecuencia.

2. f. Representación de alguien por su dignidad o cualidades. Hombre de importancia.

darse alguien ~.

1. loc. verb. Afectar superioridad o influencia.

ser algo de la ~ de alguien.

1. loc. verb. Importarle, interesarle.

Queridos periodistas (de mierda):

En nuestra sociedad, hay un porcentaje muy grande de personas cuyo único estímulo intelectual es la información que reciben a través de los medios de comunicación. Por lo tanto, es su deber como profesionales emplear nuestro idioma de forma correcta y con propiedad. Yo comprendo que es difícil, sobre todo sabiendo que la mayoría de Vds. no son más que refritadores de teletipos que, en muchos casos, están escritos en inglés. Si a eso se le suma que la mayoría de Vds. no han cogido un libro en su puta vida, se comprende el contínuo maltrato al que someten a nuestro idioma.

Por eso les llamo la atención sobre este Falso Amigo (False Friend) que últimamente campa a sus anchas por nuestros periódicos, telediaros, corrillos y sálvames. En Inglés, Important es un sinónimo de Importante ( fuente), pero además significa muchas más cosas, entre ellas grande, prominente o preponderante, ya sea aplicado a personas o cosas, cosa que en castellano (ver definiciones de arriba) no ocurre. Basta ver un diccionario de sinónimos para darse cuenta de que “Importante” no es aplicable ni a un corrimiento de tierras en Italia, ni a una caída de una snowboarder española ni, desde luego, a un incremento del PIB coreano.

Gracias por su atención.

El Bulli cierra, se me parte un poco el corazón.

Sí amigos, esta semana Ferrán Adriá ha confirmado que el cierre de El Bulli es definitivo. Una noticia verdaderamente triste, porque desde hace tiempo tenía la ilusión de ir algún día, de hecho estábamos planeando hacer la reserva a finales de este año para que nos tocase en un momento óptimo (cuando yo volviera del Post Doc). Y eso es lo que me ha partido el corazón (trocito pequeño, claro), porque la ilusión, la esperanza, las ganas de hacer algo son las motivaciones de la vida misma.

No sólo eso amigos, con el cierre de El Bulli, los curritos como nosotros perdemos la oportunidad más clara de disfrutar del mayor placer asequible del mundo. Pensadlo friamente. Aunque sea tremendo, yo me puedo permitir los ~200 € que costaba el menú degustación. Por una quinta parte de mi sueldo mensual, podría haber comido en el mejor restaurante (o uno de los mejores) del mundo. Así como suena. De hecho yo no lo llamaría comida, yo lo llamaría placer, hedonismo o incluso snobismo (que también). De lo que estoy seguro es que con mi sueldo no puedo:

  • Alojarme en el mejor hotel del mundo.
  • Conducir el mejor coche del mundo (de alquiler).
  • Asistir al mejor concierto del mundo.
  • Beber el mejor vino del mundo.

Y así hasta el infinito. No espero que me comprenda mucha gente, porque lo fácil es decir que Adriá era un ladrón (a pesar de toda la pasta que perdía al año) y que seguro que se sale con hambre del restaurante. Quizá lo más complicado es distinguir entre nutrirse, comer y degustar, porque son cosas diferentes que no tiene por qué distinguir todo el mundo, faltaría más.

Nevada en Oviedo.

Como en casi toda España, en Oviedo hoy hemos tenido un día de nevada al estilo de las de antes. Después de una mañana dedicada a estar metido en la cama y al Fallout 3, hemos decidido dedicar la tarde a disfrutar de nuestra ciudad vestida de blanco. Al principio de la tarde hacía sol, pero en cuanto ha oscurecido se ha puesto a nevar fuertemente. Sin entrar si esto confirma o desmiente el presunto cambio climático antropogénico, quiero hacer un post para destacar dos cosas que me han llamado la atención.

Ayuntamiento de Oviedo WIN.

Sí amigos, al césar lo que es del césar. En estas ocasiones es cuando uno se alegra de ser ciudadano de una ciudad en la que hay servicios que funcionan a la perfección. Puede que el alcalde, Gabino de Lorenzo (PP), sea uno de los más nefastos en cuanto a pufos se refiere, que sea un maleducado y que seguramente se haya enriquecido a costa de nuestros impuestos. Sin embargo, lo que no se puede negar es que Oviedo disfruta de uno de los mejores servicios de limpieza de Europa (como lo oyen señores). Servicios que hoy Sábado, en lugar de arreglar flores, barrer calles o abrillantar farolas, se han dedicado a mantener las aceras limpias de nieve, garantizando que los ciudadanos que hemos querido salir ha pasear pudimos hacerlo en condiciones seguras. No sólo eso, las máquinas que en verano riegan las aceras, en días como hoy se convierten en quitanieves, que han permitido la circulación de coches hasta que el límite  de la inteligencia colectiva se ha alcanzado (ver más abajo). Escribo esto porque cada vez estoy más cansado de el fanatismo que acompaña al rollo político.  Oviedo es una ciudad en la que no suele nevar y sin embargo está mil veces mejor cuando nieva que León, que nieva mucho más (y también tiene alcalde del PP). Cuando las cosas se hacen bien, se hacen bien y se agradecen. Fíjense en las fotos:

Ahí tenéis al autobús y al barrendero quitando nieve en una calle no precisamente céntrica.

La catedral nevada. Nótense los caminos limpios y el camioneto de los servicios de limpieza.

Hay un gran porcentaje de conductores subnormales.

Sí amigos, no es novedad, pero es así. La nieve presenta unas condiciones especiales de conducción para las que casi todas las mentes están preparadas, excepto las de aquellos conductores (y conductoras) que claramente no merecen llevar un volante. Especialmente destaco los que tienen un BMW, a los que doy el premio especial del jurado a los más subnormales de todos. He contado siete coches atravesados en mi paseo, de los cuales cinco eran de la marca germana. La razón más obvia es la tracción trasera de estos coches, que requiere un tacto especial. Sin embargo, tengo otra teoría, que es aplicable al resto de conductores.

La mayoría de los que la montan los días de nieve son los conductores cipóticos. Sí, esos conductores (y conductoras, por supuesto) que son agresivos, prepotentes, duros con el pie derecho y fernandoalónsicos con el volante. Son los que hoy, con la nieve que había, iban con el coche con marchas cortas, acelerando y frenando como los días de seco. Muchos conductores de BMW son varones de mediana edad que compensan su descenso en su sexual performance con la citada conducción cipótica que hoy les ha llevado a las cunetas, a la humillación pública y a las regañinas de la parienta. No amigos. La nieve requiere otro tipo de conducción, que yo denominaría clitórica. Esta conducción ha de ser suave, a largo plazo, atenta, delicada, dulce con las manos y casi sin usar los pies. Para salir de parados, la segunda velocidad, para frenar, meter primera unos cuantos metros antes. Para circular, pues se engrana tercera y se deja que el coche vaya solo, sin acelerar ni frenar. Yo ayer fui a jugar al fútbol por la noche, nevando a dolor y no tuve ningún problema. Eso sí, tardé el triple de lo que tardo normalmente. Hablando de BMWs, otro día os hablo de la teoría de las mujeres florero y el modelo X5. Vais a flipar…

Nada más, espero que estéis disfrutando de la nevada como yo.

El Futuro ya está aquí.

Cuando yo era pequeño nos decían que para el año 2000 iríamos en coches voladores y comeríamos comida en pastillas. Nada más lejos de la realidad. Eso nos llevó a pensar que el futuro era una mierda, pero con porno gratis en Internet.

Estos días, que he pasado en la fría Villa Blanca de la Costa Verde, he descubierto que todavía hay esperanza para un futuro mejor, me he reconciliado con el género humano y he vuelto a creer en el ingenio de nuestra especie. ¿Qué maravilloso invento me ha devuelto la esperanza? ¿Qué pináculo del intelecto humano me ha deslumbrado? ¿Qué subproducto de la evolución me ha llenado de gozo?…

Las sábanas de forro polar.

Aguantad las risas malandrines, que todo tiene un contexto. Desde hace unas Navidades, paso la Nochebuena y la Navidad en casa de mis suegros, que está en un bello y frío pueblo costero asturiano. Todo perfecto y maravilloso hasta un terrible momento: el de irse para la cama. Todos los años la misma historia, nos poníamos el pijama, abríamos la cama y mi mujer se marchaba un segundo al baño, dejándome a mí sólo ante las frías sábanas. Con un par de huevos me metía en la cama, temblaba un rato y conseguía elevar la temperatura de mi trocito de cama. Lamentablemente, en ese momento llegaba mi mujer, me pedía que me apartase hacia la zona helada y otra vez a empezar.

NUNCA MAIS.

Este año han llegado al pueblo las sábanas de forro polar. Una aplicación bastante obvia pero inexplorada de ese tejido sintético. Su secreto no es calentar más, porque el calorín es responabilidad de las mantas, su secreto es que por muy fría que esté la habitación el tacto es cálido como un buen abrazo. No más temblores al entrar, no más escalofríos al girar hacia la zona fría… sólo calorín.

El futuro ya está aquí, y no era como nos lo habían contado. Era mejor.

Feliz Nochebuena, y tal.

A pesar de que para mi no tiene ningún significado religioso, esta noche es una de las mejores del año. Es un momento de reunión familiar y de cena por todo lo alto. Desde que me casé la paso en casa de mis suegros, por lo que he tenido que dejar de ir con mis abuelos. La putada de no ser omnipresente. Aun así, yo la disfruto mucho porque me gusta ver a la gente reunida con su familia y a los críos esperando al gordo ese comunista (yo monárquico 100%). Este año me tocará estar griposo, así que zamparé menos… o no. El Vincigrip hace maravillas.

Precisamente por eso, quiero acordarme de todos los que no vaís a pasar la Nochebuena en casa ( alguno me consta) y mandaros un abrazo muy fuerte. También quiero acordarme de las víctimas del Hijo de Puta de Díaz Ferrán (del que hablaré en otro momento), que tampoco van a ver a su familia estas navidades.

Nada más, sean felices, como propone nuestro amigo Gunther:

Vaya rendimiento que le saca el tío a la caja de ritmos…