Estamos en la final.

Increíble señores, la selección española de fútbol va a jugar la final del Mundial. Yo siempre albergué una esperanza en mi corazón, aun cuando la lógica y mi propia experiencia vital (Italia 90, EEUU 94, Francia 98, Corea-Japón 02, Alemania 06) me decían que aún debía llover mucho para llegar a verlo.

Tras la Euro08, algo cambió y España subió al siguiente nivel. Sin embargo, los lógicos temores volvieron al poco tiempo. Es muy difícil luchar contra la inercia del pasado y lo más sencillo era pensar que la victoria en la Eurocopa fue un capricho del destino, un milagro. La Copa Confederaciones y nuestro camino en el Mundial hasta el momento parecían indicar que aquella selección que maravilló al mundo hace dos años no iba a volver. Craso error. HA VUELTO.

Y ha vuelto justo cuando había que volver, en una semifinal que más bien parecía una final anticipada, contra el mejor equipo del mundial hasta ahora. Joder, contra una Alemania que había dejado en la cuneta a los Ingleses y a los Argentinos, rivales desde luego con más entidad que los Portugueses y los Paraguayos. Pero no sólo eso, es que además les endosó cuatro goles a cada uno. Desde luego, razones más que suficientes como para tenerles miedo. Sin embargo no fueron suficientes. Salieron a jugarle a España a la cara, de tú a tú, en lugar de acantonarse como hicieron el resto de selecciones. Y en el cara a cara nuestra selección les dió un repaso… hasta cierto punto, porque el dominio sin gol es estéril y ayer jugamos con fuego.

Todos contribuyen, es cierto, pero quiero destacar a tres que ayer lo hicieron muy bien:

Vicente del Bosque. El seleccionador con nombre élfico (Vincent of the Forest) lo petó ayer sentando a Torres. Era algo cantado, pero que requería tomar la decisión, porque no nos engañemos, a veces las decisiones más fáciles son precisamente las más peligrosas y en este caso podía haberle salido el tiro por la culata. Pero donde tuvo muchos huevos es en la elección de sustituto. Se barajaban tres nombres: Llorente, Cesc o Silva y VdB puso a Pedro. Con dos cojones. Lo más cojonudo es que la decisión le salió de lujo y todo ello sin mover ni un pelo del bigote.

Pedro. Antes de nada, me cago en su estampa por no haberle dado el balón a Torres y ahorrarnos el sufrimiento. La buena noticia es que el chaval sabe que la pifió, porque en la entrevista del plus de ayer estaba triste y penitente, lo cual no deja de ser bueno. Pifia aparte, Pedro fue el revulsivo de la selección. Volvió loca  a la defensa alemana y estuvo soberbio, desbordando, tocando y dando sensación de mucho peligro. Pero sobre todo, atrayendo la atención de los teutones, que tuvieron que dejar más libertad a Xavi y a Iniesta, los verdaderos cracks de la selección. Destacar a Pedro Rodríguez Ledesma (¡Muyayo!) no es oportunismo, es justicia hacia un jugador que cuando se ganó la Euro08 todavía no había debutado con el primer equipo del Barça. Y se dice pronto.

Puyol. El incombustible Carles es de esos jugadores que no se acaban nunca. Desde que llegó a los 30 (tiene 32) llevan dándole por acabado y él se empeña en demostrar que de acabado nada. Por mucho que se empeñen en ficharle competencia, en el Barça es titular indiscutible y en la selección no es una excepción. Para central es algo bajito, pero lo compensa con un salto prodigioso y una valentía fuera de serie. Puyol tiene más cojones que el 95% de los jugadores profesionales y lo demuestra día a día. Su gol de ayer, de cabeza en un córner frente a Alemania, es de lo más improbable: que cabecee un tipo de 1,78 frente a un equipo con Mertesacker (1,98), Friedrich (1,85) o Khedira (1,89) no tiene otra explicación más allá de los testículos.

Ahora queda rematar la faena. No nos chupemos las pollas todavía, porque los ex-madridistas holandeses están que se salen y con ganas de dar por culo a Florentine, pero de momento que nos quiten lo bailao.

Calentando motores.

Actualización post-partido (23:25). El post tiene ahora mucho más gracia que cuando lo escribí por la mañana. Me alegro de haberme equivocado: la mejor España ha vuelto.

El día ha llegado amigos. Esta tarde nos jugamos la gloria contra Alemania, la selección más fuerte del mundial. Ojalá me equivoque, pero no veo a los nuestros en ese estado de forma maravilloso con el que ganaron en 2008 la Eurocopa. Me temo que hoy Alemania acabará con nuestro sueño, aunque no pierdo la esperanza de que Xavi se salga y Villa siga en racha.

Por si acaso, habrá que ir calentando motores. Y no se me ocurre mejor forma que reuniendo cuatro vídeos de esos que presta ver con los compañeros de trabajo, para ir creando ambiente. Al fin y al cabo, es mejor reírse ahora, porque ya habrá tiempo de llorar hoy por la noche. Eso sí, como lo consigamos va a ser apoteósico. Disfrutadlos.

httpv://www.youtube.com/watch?v=MKJtuGywpIs

Schweinsteiger to puteao buscará hoy la venganza.

httpv://www.youtube.com/watch?v=pwpOxy_vAhs

Hitler se entera de la semifinal contra España.

httpv://www.youtube.com/watch?v=r-OnUYSVPCs

La selección alemana de 1982 canta una canción dedicada a España.

Para finalizar, desear a los nuestros mucha suerte, que hará falta. Ojalá podamos repetir algunos de los momentos vividos en 2008 y que Joan Capdevilla vuelva a demostrar sus dotes fiesteras:

Para mí lo más épico de la celebración.

Technología futbolera.

Si sigues medianamente el Mundial, te habrás enterado de que ayer los verdaderos protagonistas fueron los árbitros. Primero, no dando un gol de Lampard claramente válido que hubiera supuesto el 2-2 de Inglaterra contra Alemania y luego dando como válido el 1.0 de Argentina contra México (Más información en tu periódico de cabecera).

No voy a entrar en esos hechos concretos, en lugar de eso prefiero verlo en perspectiva: estamos en el Mundial de 2010 y estos son algunos de los hechos en lo que a tecnología se refiere que a mi modo de ver han cambiado bastante mi perspectiva del evento desde la anterior copa:

  • En los estadios hay 32 cámaras de TV enfocando al campo. Eso como mínimo. Estamos disfrutando de las mejores retransmisiones de la historia. Ángulos a tutiplén y una cámara superlenta fabulosa.
  • Análisis en tiempo real del partido. En la web oficial de la FIFA se pueden seguir los partidos y obtener datos en tiempo real que harían palidecer a Benito Flowers. Heatmaps con la posición de los jugadores en el campo, pases de y desde a un jugador, distancia recorrida. De hecho, sería posible seguir el partido en modo texto.
  • Twitter. Este es el primer mundial con tuiter y la experiencia está siendo muy guay. Discusiones con amigos, información de periodistas, jugadores, entrenadores… A los segundos de que haya ocurrido algo ya hay un debate muy interesante y enriquecedor de la experiencia.

No tengo tampoco que señalar cómo otros aspectos de nuestras vidas han cambiado gracias a la tecnología, ejemplos hay a patadas. Entonces, si la tecnología lleva modificando nuestras vidas como poco desde que éramos Australophitecus ¿Por qué seguimos confiando en el criterio de tres hombres para dirimir uno de los eventos más importantes del planeta? Ojo, no estoy diciendo que los árbitros sean culpables, no, porque los hombres son falibles. Estoy diciendo que persistir en el método clásico de arbitraje cuando existen los medios para poder tomar decisiones justas y de acuerdo a las reglas en un tiempo razonablemente corto de tiempo es cuando menos una negligencia. Yo comprendo que haya goles fantasma, codazos alevosos y fueras de juego no pitados en un Mollerusa-Manlleú, seguramente es muy complicado evitarlos, pero que los haya en Mundial de Fútbol no me parece normal. Los argumentos de que si es la salsa del fútbol, de que la vida es injusta y demás me parecen muy bien como ejercicio de filosofía, pero cuando hay millones de € de por medio (patrocinadores mediante) y millones de personas pendientes, lo mínimo que se puede pedir es un poco de cordura y seriedad. En el Rugby, deporte serio donde los haya, hace años que existe el árbitro de video al que el árbitro principal recurre cuando no ha visto algo claro. He visto partidos internacionales en los que hubo ensayos dudosos que tardaron dos o tres minutos en ser declarados válidos/inválidos mientras los jugadores y el público esperaban pacientemente  a alegrarse/desesperarse. En el tenis existe el “Ojo de halcón” por ejemplo, al que los jugadores y el árbitro recurren cuando hay que ver si un golpe ha entrado o no. En el atletismo existe la foto-finish…

Creo que todos esos ejemplos marcan un camino claro, bueno y necesario para el fútbol. Yo, como aficionado maduro, racional y consciente no estoy interesado en polémicas arbitrales, manipulaciones ni adulteraciones varias. Si la pelota de Lampard entró, entró, si hubo mano de Dios, la hubo y si a Luis Enrique le rompió la nariz Tassoti, se la rompió. Obviamente, son hechos que dieron y dan mucho que hablar, pero en mi opinión no creo que la popularidad del deporte rey se viera afectada si hubieran sido juzgados de acuerdo a las normas. Yo por mi parte, prefiero recordar el Barrilete Cósmico, a Cinexín Zidane, a Hristo (el de verdad), a Van Basten o cualquier otro jugador de los que hicieron época en los mundiales.

Será opio, pero que rico…

Ya sabéis que de vez en cuando me gusta hablar de fútbol en el blog. En la vida real también me gusta y, aunque no sea un fanático, se puede decir que soy un aficionado al balompié. Sorprendentemente, de vez en cuando me encuentro con gente a la que le parece completamente incompatible mi afición al fútbol con mi personalidad, mis otras aficiones (la lectura por ejemplo) o mi trabajo.

En principio se supone que como soy un científico presuntamente culto debería apartarme del opio del pueblo, de las masas y dedicarme a leer a Kirkegaard, a ver pelis de Isabel Coixet o vaya Vd. a saber que otras atrocidades para una mente tan libre como la mía. No amigos, los que me conocéis sabéis que tengo muchas poses, pero la de intelectual no es una de ellas. Digo poses porque desgraciadamente muchas de las personas más prometedoras que conozco están encorsetadas por lo que se supone que deben de hacer o lo que se espera que hagan en lugar de hacer lo que les dé la gana.

El fútbol es visto desde alguna de esas poses intelectualoides como algo embrutecedor, estúpido y pasional, bastante alejado de los presuntos ideales racionalistas. Frecuentemente se confunde aficionado al fútbol con fanático del fútbol cuando son cosas diferentes. A mí los fanatismos no me van, ni en el deporte, ni en la religión ni en el pensamiento (y eso incluye también al ultraracionalismo, que también existe) y creo que se puede ser aficionado al fútbol y ser hincha de un equipo sin ser un fanático. Es más, creo que se asistir a un partido de fútbol con otras 20000 personas vestido con los colores de tu equipo, cantar, animar, gritar, sufrir y celebrar un gol por todo lo alto es una de las experiencias más intensas y bonitas que se pueden vivir. Y de hecho ayer la viví.

Esto fue antes de la debacle.

Estoy completamente de acuerdo con la idea de que es una estupidez alegrarse o entristecerse por algo sobre lo que no se tiene control, pero lo bueno de ser un ser humano es que tenemos un cerebro racional que gobierna un cerebro completamente instintivo y que racionalmente podemos dejar que el cerebro instintivo tome el control. Abandonarse a la pasión, ya sea sexual o deportiva, durante unas horas para luego volver a la tranquila rutina es una de las cosas buenas que tiene la vida y por las que merece la pena vivir.

Tengo la voz ronca de animar al Oviedín, de tratar de empujar a los jugadores y de que mi voz sirviera para darles ese plus que parece que siempre falta cuando se va al Tartiere. Al final no pudo ser y volví para casa con la cabeza un poco gacha. Desde luego yo no lloré al final, pues ya os digo que como no soy un fanático, sabía que la iba a estar jodida. Eso no quita que tuviera mi trocito de ilusión y que dicha ilusión muriera durante el partido. Tampoco me dediqué a insultar al contrario (salvo cuando lo mereció) ni a los miles de Pontevedreses que festejaron la victoria. Es más, aplaudí a Igor de Souza, delantero del Pontevedra, porque se salió e hizo la mejor actuación que he visto en un campo de fútbol en vivo y en directo  (y deseé tenerle en mi equipo). A pesar de la derrota y de la perspectiva de otro año en 2ªB, en Septiembre me volveré a ilusionar y palmaré la pasta del abono (a pesar de que si estoy en París no pueda venir a ver muchos partidos). Es lo único que me queda, porque uno de mis mayores deseos en la vida es ver al Real Oviedo otra vez en primera.Y todo esto lo digo con orgullo porque no me avergüenzo de ser como soy.

Y es que en el fondo de mi corazón, creo que Bill Shankly tenía razón cuando dijo que Algunos creen que el fútbol es solo una cuestión de vida o muerte, pero es algo mucho más importante que eso. Ahora bien, eres libre de creerlo o no tu también.

Messi.

Llevo varios días con la sensación y después de lo visto ayer no me puedo resistir a decirlo: Messi va a ser uno de los cinco mejores jugadores de la Historia y nosotros tenemos el privilegio de ser testigos.

¡Montonín!

Sí amigos, para mí Di Stefano es ese abuelo entrañable que es presidente de Honor del Madrid. Pelé anuncia medicamentos para la disfunción eréctil. Cruyff era el entrenador del anteriormente mejor Barça de la Historia y Maradona era ese fantasmón que jugaba en el Sevilla y que luego ha tenido una vida bastante vicisitúdica. Es cierto que los he visto en innumerables vídeos, pero al haber nacido en 1980 no pude disfrutar de ser testigo de su carrera deportiva desde el principio.

Esto no ocurre con Messi, al que vimos debutar hace unos años y al que espero que veamos retirarse. Poco ha de hacer más para entrar en la Historia y si mantiene su nivel un par de años creo que nadie discutirá su puesto en el Top 5. Alguno argumentará que todavía no ha hecho nada con su selección, tiempo al tiempo, de todas formas, Cruyff es el contraejemplo a ese argumento. Forofismos aparte, creo que no se pueden discutir sus cualidades futbolísticas. Los números, los goles y los pases cantan. Tampoco creo que se puedan discutir sus cualidades como persona, que no deberían influir en su evaluación como profesional, pero que creo que contribuyen a engrandecerle. Pero es que además el chaval tiene una cualidad que le convierte en especial, en un fuera de serie: el momento.

Cualquiera que haya estado en un estadio de fútbol debería ser consciente de lo complicado que debe de ser jugar ante tanta gente. Cualquiera que se haya jugado el futuro en una hora y media sabrá que por muy bien que uno se sepa la lección, hay un momento de cague. A los más grandes esos factores no les afectan, salen a jugar como si estuvieran en la calle y son capaces de salvar el día por sí solos. Pongamos al mejor gol de la Historia como ejemplo: el de Maradona contra Inglaterra. Puede que fuera de contexto hayamos visto goles mejores (el de Ronaldo contra el Compos es un buen ejemplo), pero lo que hace especial al de Maradona es que era en los cuartos de final de un mundial, ante 115000 espectadores, jugando contra Inglaterra cuatro años después de la Guerra de las Malvinas. Eso amigos es lo que hace a ese gol grande. Y si no que le pregunten a Ronaldo que le pasó en la final del Mundial 98.

Messi mete goles en los estadios de segunda y tercera fila, como cualquier jugador de su categoría. Pero también los mete en las finales de las competiciones y, sobre todo, también los mete cuando su equipo los necesita. Ayer el Barça estuvo eliminado durante unos minutos, hasta que Messi dijo basta. Ni nos dió tiempo a darnos cuenta de que íbamos camino al desastre. Los dos primeros goles de ayer de Messi o el del empate en Almería jugando con uno menos son ejemplos de lo que es ser un fuera de serie. Pero por si fuera poco, Messi es el vigente balón de oro… ¡Y está jugando mejor esta temporada!. Estamos demasiado acostumbrados a futbolistas que hacen bueno el dicho de cría fama y échate a dormir. No parece la filosofía de La Pulguita.

Espero que sigamos disfrutando de su juego muchos años.