Sony no quiere mi dinero.

Por mucho que París mole un huevo, a -10 ºC es complicado disfrutar de todo lo que puede ofrecer, así que mi mujer y yo decidimos plegar velas pronto y volver para casa a ver una peli. Tengo el disco duro bien surtido, pero por una razón u otra no encontramos ninguna de nuestro agrado, así que se nos ocurrió probar con la PS3.

Hace un año y pico ya habíamos alquilado una peli en la play, un día de lluvia atroz en el que no me apeteció ir al videoclub y desde entonces no había vuelto a mirar para la zona de películas de la Store. La sorpresa fue hoy cuando me di cuenta de que no aparecía la  sección de vídeo al entrar en la Play Station Store. Después de recorrer todos los menús y las opciones una búsqueda en Internet dió con la clave: mi cuenta Play Station Network está asociada a España, por lo que no puedo alquilar películas fuera de la piel de toro. Raro ¿Verdad? Puedo comprar videojuegos sin problemas, pero no películas. No problemo, me dije, me creo una cuenta en Francia y alquilo películas aquí. Al hacerme la cuenta ya empezamos a mosquearnos, pues si se selecciona como país Francia, sólo se puede seleccionar como idioma el Francés. Nuestras sospechas se confirmaron nada más meternos en la Store. Efectivamente, con la cuenta francesa sólo pueden verse películas en francés. ¿Pero qué me estás contando Sony?

Fijaos la locura de la situación: estábamos dispuestos a pagar 4€ por ver una peli en SD, por la comodidad que supone frente a encender el ordenador y ponerse a bajar y a cambio Sony, por vaya Vd. a saber qué extrañas razones, nos roba media hora de tiempo y nos obliga a ver películas es francés. Acojonante, sin duda alguna. Hemos estado un rato pensando el razonamiento que pueda haber detrás de impedir elegir el idioma en el que quieres ver una película, pero no hemos llegado a ninguna conclusión lógica. Bueno, si, mandar a Sony a la mierda, encender el ordenador y descargarnos Willow en 12 minutos.

Moralmente algo dentro de mi me pide pagar, aunque sea un poco, a cambio de recibir algo, pero esta necesidad moral entra en conflicto con mi comodidad y mi sentido del precio justo. No me considero exigente, por ejemplo Spotify se lleva 10€ al mes y yo jamás he disfrutado más en mi vida de la música, pero forzarme a ver una peli en francés en SD por 4€ esta muy por encima de lo que considero razonable. Sobre todo teniendo en cuenta que por 1€ más la veo en el cine y con el parche en el ojo la veo en HD y en el idioma que me salga del pijo…

El Tano Pasman es el nuevo hit.

Hace unos días salió a la palestra de Internet un vídeo en el que un hincha de River Plate bastante mayor se desesperaba viendo el partido que llevó a su equipo a segunda división por primera vez en su historia. El vídeo es un testimonio escalofriante de la pasión con la que un hincha puede vivir el fúrbol:

httpv://www.youtube.com/watch?v=8OU1mW0Ty_Y

Y de paso muestra lo locuaz que puede llegar a ser un argentino.

Cuando ves el vídeo por primera vez sabes que estás viendo algo único, especial, al nivel de los más grandes. Como es natural, Internet le ha convertido en un héroe planetario (al menos para los que somos de habla hispana) y no ha tardado en convertirse en un meme con todas las de la ley. A parte de tener su propia botonera, este hombre, llamado Santiago “Tano” Pasman ha desatado una verdadera epidemia de vídeos paródicos en el youtube. Para muestra, mis tres favoritos hasta el momento:

httpv://www.youtube.com/watch?v=yXOG5eqN8xg

Viendo el Rey León, creo que fue la primera.

httpv://www.youtube.com/watch?v=rtDpcJiavlA

Viendo a Arguiñano en uno de sus momentos cocaína-full.

httpv://www.youtube.com/watch?v=becvXaEa2fY

Viendo Naúfrago (Tom Hanks).

Naturalmente, esto no ha hecho nada más que empezar. El hombre tiene carisma y su “La puta que te recontramilparió” merece toda no sólo nuestra admiración, sino también un hueco en nuestro vocabulario. El fenómeno es tan fuerte, que en menos de una semana ya hay una aplicación para hacerte tu propio mashup casero, yo no he podido resistirme a hacer mi propio montaje.

El Post de la Ley Sinde.

Parece ser que es el tema del día, que todos tenemos que opinar del asunto, así que no me voy a cortar.

Si hablamos de la Ley en sí, pues me remito a lo que ya sabemos: que es una imposición de la Industria de contenidos (radicada en EEUU), acorralada en la defensa de un modelo de negocio obsoleto. Creo que este argumento basta y sobra para rechazarla. Sólo comentar que me sorprende la cantidad ingente de personas de Internet que han descubierto que los políticos no están al servicio del interés común, sino que más bien son los brazos ejecutores de unos pocos. Mucho ingenuo está saliendo del armario estos días. Por otro lado, felicitar una vez más a Álex de la Iglesia por dos cosas: por reconocer que se había equivocado y decidir reunirse con la otra parte del problema y por su decisión de dimitir al haberse aprobado la ley. Actitudes como esa son las que necesita nuestro país.

Si hablamos de qué hacer con el problema, que para mí es un debate mucho más interesante, pues entonces lo primero que se me viene a la mente es analizar qué es lo que hago yo para “consumir contenido cultural”:

Música.

Hace meses que no me bajo música al ordenador (con excepción de la filtración de la BSO de Tron). ¿Por qué? Porque puedo acceder cuando quiera a toda la música que me apetece escuchar. ¿Cómo? Muy sencillo: pago casi 10€ al mes por ser usuario premium de Spotify. A cambio accedo al 98% de los artistas que me interesan y tengo una aplicación nativa en Linux (además de otras ventajas que no uso). Además mis amigos me recomiendan canciones y puedo crear, compartir y buscar miles de playlists que mejoran mi experiencia musical. ¿Es perfecto? Seguramente no, pero me vale.

Cine.

Somos socios de uno de los pocos videoclubes que quedan en Oviedo (Colás) y alquilamos DVD y Bluray por un poco menos de 1,50€. También vamos de vez en cuando al cine, en una de las ciudades más caras de España para ello. Cuando la peli que quiero ver no está ni en el cine ni en el videoclub, la busco en Demonoid y me la bajo por torrent.

Series de TV.

No soy mucho de engancharme a series de TV, pero cuando lo hago me gusta verlas en VO y llevar mi ritmo. De momento sólo es posible hacerlo con el torrent.

Libros.

Me gusta el libro como objeto y tengo un Kindle. Me temo que a partir de ahora compraré y descargaré en función de factores como calidad de la edición, precio, interés en el libro y otros.

Dicho todo esto, está claro que ni soy un usuario todogratis (no voy a decir pirata para no entrar en la discusión estúpida de legal o ilegal), ni soy un usuario del sXX (y antes). Autoanalizándome, descubro un patrón: me gusta pagar porque necesito sentir que mi dinero sirve para compensar el coste de crear y traerme el entretenimiento (como el Spotify y el videoclub), pero no pago si el precio es elevado o la alternativa pirata es mejor (como las series de TV y los libros). El ejemplo de Spotify es para mí paradigmático, si pudiera ver películas, series y leer libros con la facilidad con la que estoy escuchando música ahora, pagaría gustosamente por cada cosa. Es más, yo sería feliz si ese modelo introdujese el concepto de proporcionalidad, es decir, que mi dinero se repartiera equitativamente entre los creadores (en sentido amplio) implicados en la creación del contenido que yo he consumido. Creo que Spotify no lo hace, por lo que me da un poco de asquete que parte de mi dinero se lo lleve Alejandro Magno. Y esto es sólo un ejemplo, porque alternativas hay miles. Mientras tanto, pues seguiré haciendo lo que hago hasta ahora, que no me causa ningún problema moral ni económico.

Con lo que yo no estoy dispuesto a comulgar es con un sistema que se niega por todos los medios a entrar en el sXXI, con gente que no comprende que es mejor “unirse a ellos que luchar contra ellos”, con 70 años de derechos de autor gratis (me gustaría que fuesen más parecidos a las patentes, que se pagan y caducan antes) y con que mis representantes se arrodille para chupársela al empresario de turno. Tampoco pienso comulgar con los lloriqueos de los trabajadores de una industria moribunda, porque también se fueron al paro los balleneros, los telegrafistas, los fogoneros, los deshollinadores, los cristaleros y tantos otras víctimas del progreso.

El rechazo a la Ley Sinde.

Se ha escrito mucho (y muy bueno) sobre el tema, pero como casi todas las veces, con humor, entra mejor:

httpv://www.youtube.com/watch?v=lYSG9gSq2jQ

Hitler se mosquea con el rechazo a la Ley Sinde.

Como toda parodia, es exagerada, pero es un reflejo de la situación real de la industria discográfica, que es la que verdaderamente ha impulsado dicha Ley. Lo hizo Juan Tamenela. Y es que me encantan estos vídeos de Hitler, son desde luego uno de los mejores memes de Internet.

Nos quedamos sin mundial.

Y no tiene por qué ser necesariamente una mala noticia. Desde aquí felicitar a los Rusos, gran país y absolutos sostén de las risas en Internet. Tanto que yo apostaría por rebautizarla como Risia. No es mi intención sacar a colación todos los vídeos de lulz rusos de internet, para eso hay otros que lo hacen mejor que yo. Sencillamente quiero felicitar a Rusia por su éxito y unirme a la algarabía mundial con estos tres momentos que todos deberíamos conocer:

httpv://www.youtube.com/watch?v=Iq6os6KiVgQ

Probablemente la mejor definición de lo que es ser Español jamás contada.

httpv://www.youtube.com/watch?v=CgwiIVmKiWk

Memorable Miss Melilla 2001. Curiosamente, haciéndolo peor que el del chite anterior.

httpv://www.youtube.com/watch?v=GztR0tLvZmQ

El gran Dimitri nos explica el final de LOST. Más claro imposible.