Twittersubidón!

Ayer descubrí que Carice van Houten, una de mis actrices favoritas en activo estaba en twitter. Te sonará de “El Libro Negro” de Verhoeven (peliculón) y de “Valkyria” con Tom Cruise. Ya soy fan en el facebook, así que me pareció natural hacerme seguidor en twitter. Y ayer lo anuncié a mis followers:

“Voy a seguir a una de las mejores actrices (y mujeres más adorables) que hay en twitter”

Naturalmente, puse el @ para que Carice se enterase de que tiene un seguidor aquí. Lo que no me esperaba era esto:

“Gracias, eso es muy dulce”

Casi me caigo de la silla. Me da lo mismo que a lo mejor lo haya escrito su asesor de imagen. Me da igual que en vivo y en directo yo no sea capaz de piropear a una mujer tan descaradamente. Sólo con pensar que Carice haya pulsado 23 teclas para redactar una frase en respuesta a una frase mía ya me da un subidón exagerado. Es algo que hace un par de años sería inimaginable. Y se de uno que se va a morir de envidia

La moza ta pa ponerle un piso…

Actualización: Sirva este post para declarar el blog cerrado por vacaciones hasta nuevo avisto. Sed buenos.

Comentarios en los periódicos digitales.

Con esto de la web 2.0 y tal, los periódicos digitales se apuntaron al estilo blog y permitieron los comentarios en las noticias. Yo nunca comprendí esa opción, porque un periódico debe de ser información y no opinión, pero claro, eso es mi visión personal del asunto.

El tiempo no ha hecho más que convencerme de la inutilidad de dichos comentarios. Por varias razones. En primer lugar, los periódicos han implementado sistemas tremendamente básicos, que desde luego no permiten una conversación razonable. No hay posibilidad de anidación o respuesta, no hay registro, no hay avatares… cosas que en el la blogosfera son un standard desde hace unos años. La cuestión del registro es especialmente sangrante. No se trata de comentar con el nombre propio, se trata de ir creando una personalidad online definida, que puede ser seguida y con la que uno puede sentir afinidades (o no). En mi opinión, cuando un comentario se hace de forma anónima, automáticamente queda desprestigiado independientemente de lo que diga. Insisto, no se trata de que uno dé la identidad real, no creo que nadie deba de estar obligado a eso, pero usar un pseudónimo de forma consistente es otra forma de dar la cara y demostrar que se va en serio (y esto se aplica a los blogs también).

En segundo lugar, desde que hay comentarios en los periódicos mi fe en los españoles en particular y en la humanidad en general ha decrecido increíblemente. No han servido nada más que para verificar que el odio, la ignorancia, la estupidez y el sectarismo son conceptos tremendamente arraigados en nuestra sociedad. Dada una noticia, la que sea, en los comentarios aparecerán una serie de especímenes que se dedicarán a insultar, a tratar de argumentar torpemente, a amenazar, a pontificar o, sencillamente, a tocar los cojones. Da igual que se hable de política, de fútbol o de la tasa de diabetes en una población africana. Y así todos los días. Especialmente triste resulta leer un periódico regional y comprobar que las noticias del Sporting están llenas de comentarios insultantes (poco originales, por cierto) por parte de gente del Oviedo y viceversa.

En tercer lugar, a modo de vendaje, hay periódicos que han implementado sistemas de votación para tratar de separar los buenos comentarios de los malos. Craso error. Como demuestran incontables ejemplos en la red, la gente vota favorablemente los comentarios con los que está de acuerdo, en lugar de votar de esa forma los que estén bien formulados, bien argumentados y de forma educada, independientemente de lo que digan (Y aquí podría decir lo mucho que ha mejorado mi vida mental desde que hace 9 meses dejé de entrar en menéame).

Finalmente, y como consecuencia de lo anterior, los patéticos intentos de moderación lo único que hacen es alentar el vertido incontrolado de mierda en los comentarios, en una especie de competición por ver quién es capaz de lograr colar la más gorda. En cuanto a alguien le borran un comentario, enarbola la bandera de la censura roja/facha (según) y a seguir trolleando.

Sí amigos, trolls. Es lo único que uno encuentra en los comentarios de los periódicos. Yo leo tres periódicos online todos los días y no recuerdo ningún comentario memorable (Y eso que en todo este post no me he referido al MARCA, que eso es para dar de comer aparte). En mi opinión podrían suprimirlos. Para opinar ya están las cartas al director, de las que precisamente si recuerdo docenas que valen más que toda la edición de ese día. Pero claro, una carta al director hay que escribirla bien, firmarla y esperar que la publiquen.

[Este post era un borrador, pero me he animado a completarlo a raíz de que Público haya tomado medidas para paliar los problemas que aquí menciono]

Cómo solucionar el problema del Buzz (II)

Os digo de verdad que lo he pasado muy mal todo el día (mi twitter lo atestigua). Como ya conté ayer, no quiero bajo ningún concepto que mi personalidad Ponzhnosa, procastinadora y pornófila se mezcle con mi personalidad profesional, familiar y real. Cojones, no quiero que una herramienta (Gmail) se mezcle con una diversión (GReader).

Mi primera decisión fue desactivar buzz, pero en GReader me seguían llegando notificaciones de gente que quería seguirme. Gente que no usa GRreader ni que ha leído en su puta vida un blog y que no quiero que vean mis compartidos. Dicho de otra manera, desactivar buzz no resuelve todo el problema, la gente te sigue viendo como usuario al que invitar si estás en su lista de contactos. Así que tuve que ignorar sus peticiones, para luego tener que dar explicaciones que no me apetecía dar. Afortunadamente, en el propio post en el que google presenta Buzz un anónimo ha dado con la clave.

Pasos para que Buzz no te joda la vida:

  1. Actívalo.
  2. En la pantalla de bienvenida, pulsa en “comprueba tus sitios conectados”.
  3. Desactiva todas las fuentes capaces de generar buzz.
  4. Desactiva buzz (Si quieres, claro).

De esta forma quedan completamente independizadas las diferentes aplicaciones google de buzz, así que puedes mantener diferentes perfiles o personalidades. Incluso puedes usar buzz y GReader y no mezclarlos. Yo desde luego, paso.

Y ya de paso, decir que ésta es la primera vez en 5 años y medio que he pensado que tenía que abandonar gmail. Y lo digo en serio y con la esperanza de que esto lo lea alguien importante en google. Lo mínimo que tenían que haber hecho es sacarlo y que el usuario eligiese si aceptar o no. Eso de probar y descubrir con horror que lo han hecho todo automático es propio de las peores prácticas empresariales.

HIJOS DE PUTA (Hay que decirlo más).

Aprovecho para decir que mis compartidos de GReader vuelven a su estado anterior. Cualquier molestia causada por la desactivación de los mismos es culpa de Google. Muchas gracias a todos los que me habéis contactado pidiéndome seguir recibiendo morralla, me he quedado gratamente sorprendido y halagado.

¿Cómo desactivar el Google Buzz?

11-Feb-2010: ¡ATENCIÓN! ESTA SOLUCIÓN PUEDE NO SER SUFICIENTE, LEE TAMBIÉN ESTE NUEVO POST.

Hace unos minutos entré en Gmail y me salió un mensaje para probar el nuevo Google Buzz. Como soy un hombre curioso, le dí a aceptar y pude ver el engendro demoníaco que ha creado Google. Durante unos breves instantes me puse nerviosísimo al ver que en la pestaña de configuración no se podía desactivar ese invento que no se para qué sirve ni me importa. Básicamente porque…

¡EL EMAIL ES PARA COSAS SERIAS Y NO PARA MARICONADAS!

Sí amigos, yo tengo un blog, un twitter, un formspring, last.fm, facebook y estoy logueado en mil foros. Vamos, que tengo una personalidad online (Ponzonha). Pero mi email no, mi email es algo serio, MUY SERIO, en el que confluyen mis personalidades online con mi personalidad en el mundo real. El mail es trabajo, familia y amigos, además de Ponzonha. Y me gusta que todo esté separado y que el mail sea la única ventana “seria” que hay abierta ahora en mi ordenador.

Y eso es sagrado.

Así que si te pasa como a mí, no te preocupes. Baja hasta el final de la página y pulsa en “desactivar Buzz”. Y recupera el aliento.

No pienso pulsar ese enlace en la vida.

La Copa de los Bikinis.

Megateto me envía uno de los mejores pasatiempos que he visto jamás en Internet. The Swimsuit Greatest Bracket Ever de Sports Illustrated, una especie de Copa en la que tienes que ir eligiendo por eliminatorias a la mejor chica del mítico número especial de bañadores de la prestigiosa revista. Un concurso que no le gustará nada a Bibiana, pero que a mí me ha recordado lo que mola Internet y lo que mola ser un hombre heterosexual. Además está patrocinado por una cerveza, como debe de ser. No es sencillo, porque cuando pones a algunas cara a cara te gustaría elegir a ambas, pero como en los inmortales, sólo puede quedar una. Es completamente SFW y deberías compartirlo con tus compañeros y compañeras de trabajo.

Curiosamente, en mi caso no ha ganado la que yo hubiera elegido a priori, pero ya se sabe, no hay rival pequeño y la sorpresa salta en cualquier partido. Además, a igualdad de mamellas hay que mirar otros factores, en este caso me han perdido las pequitas y ha acabado ganando Julie Henderson ’06, que se impuso en la final a Porizkova ’85. Curiosamente, hubiera elegido a Yamila Díaz Rahi, pero perdió en semifinales contra la belleza de la campeona. Curiosamente, sólo el 0.9% de los participantes eligieron la misma que yo y en las estadísticas finales me dice que las prefiero rubias…

Las pequitas, mi perdición.

¿Cuál ha sido tu ganadora?