La Bande Dessinée

Bande Dessinée es como se dice en francés cómic. Una de las cosas que más me está llamando la atención desde que estoy aquí es la tremenda cultura del cómic que tienen los francófonos (para incluir a los belgas). Son lectores ávidos de cómics y los producen en gran cantidad y con gran calidad. Apenas traducen series extranjeras y no me parece que los cómics tipo Marvel y DC tengan mucho aficionado por aquí. Es impresionante la cantidad de tiendas de cómics que hay en París y cada pequeña ciudad de Francia tiene la suya (hasta la muy católica y conservadora Versalles). Curiosamente, yo soy un aficionado tardío, ya os comenté que el 2010 fue el año de mi redescubrimiento del cómic y he tenido la suerte de que en el trabajo tengo una “comicteca” a mi disposición. Os lo explico:

En mi centro hay una asociación de trabajadores (nada que ver con un sindicato) que gestiona todo tipo de actividades de ocio y culturales. Una de ellas es mantener una mediateca con DVDs, CDs, cómics y libros. Esta mediateca se mantiene gracias a las aportaciones de los socios y está situada en un local cedido por el centro. En el caso de los cómics, los martes de 12:30 a 13:30 hay dos o tres voluntarios gestionando los préstamos. Por 0,20€, se puede sacar un cómic una semana y no hay límite al número de ejemplares que se pueden sacar. Aunque veinte céntimos parecen pocos, la recaudación semanal es de entre 20-30€, lo que da de sobra para mantener un flujo constante de novedades.

¿Y qué cómics leo? Pues esa es otra agradable sorpresa: la variedad de temas que cubren los cómics franceses es impresionante. Los hay históricos, de Ci-Fi, bélicos, fantasía, actualidad, misterio… Teniendo en cuenta que me saco media docena por semana, os podréis imaginar que he tenido tiempo de disfrutar de verdaderas maravillas. Maravillas como Black Op, una historia clásica de espías a tres bandas entre la CIA, la KGB y la mafia rusa. Me encantó Le Grand Duc, una serie sobre la batalla aérea durante la Operación Barbaroja, con aviones dibujados con un detalle impresionante. Mola Hauteville House, una serie steampunk-fantasía sobre agentes republicanos que luchan contra Napoleón III. En plan histórico están guay también El Tercer Testamento y El Escorpión, ambas traducidas al español. Por cierto, que me muero de ganas por que salga la segunda parte de La Mort de Staline, sobre la muerte del líder soviético y todas las intrigas políticas que se formaron. Naturalmente, he leído toda la Saga del Incal, con sus secuelas y precuelas, una paranoia Ci-Fi dibujada por Moebius y con guión de Jodorowsky. Pero si tengo que elegir mi cómic favorito, lo tengo claro: Les Mondes de Aldebarán. Ciencia Ficción con Mayúsculas amigos, personajes entrañables, fantasía a raudales, situaciones emocionantes y tetas a lo largo de 18 álbumes. No creo que se pueda pedir más.

Sin duda alguna, la comicteca es algo que voy a echar mucho de menos cuando vuelva a España. Aunque claro, siempre se puede montar un club de lectura sin ánimo de lucro… si la SGAE lo permite, claro.

Año y pico de Kindle.

Como ya sabréis, los Reyes Magos me trajeron el Kindle 3 el año pasado. Es un buen momento para ver cómo me ha cambiado mis hábitos de lectura y de repasar un poco los pros y los contras.

Lo primero es lo primero: ¿Cuántos libros he leído este año en el Kindle? Pues así a ojo habré leído dos docenas. Desde luego es más de lo que venía leyendo hasta ahora, pero no es culpa del Kindle, más bien son las horas de tren, avión y lavandería que me meto ahora y que no me metía antes. Aunque, pensándolo bien, sí que el Kindle tiene algo de mérito, porque su tamaño y peso facilitan que me lo lleve en esas ocasiones, cosa que no  siempre es posible con un libro.

¿Echo de menos el papel? Yo era uno de esos nostálgicos del libro físico y el papel y todas esas cosas. Os puedo asegurar que no me arrepiento nada de que en mi casa de Versalles no haya ni un sólo libro (especialmente si pienso en la futura mudanza). Es más, estoy considerando seriamente el deshacerme de las dos estanterías llenas de novelas que tengo en Oviedo. Un libro una vez disfrutado pasa a ocupar un espacio físico de lo más estúpido, sobre todo si no te ha gustado mucho. La única razón por la que me gusta tener un libro físico es para poder dejárselo a alguien, algo que con un ebook es más bien sencillo. Me temo que a partir de ahora sólo compraré esas preciosidades de Taschen, que además tienen un precio excelente.

¿Pirateo? Si. ¿Compra? También. Aunque a grandes rasgos sigo las pautas que escribí hace un año la verdad es que se puede decir que hago lo necesario para leer lo que quiero. Hace meses conseguí una colección espectacular con mil y pico libros y voy tirando de ahí. Eso no quiere decir que no compre, de las dos docenas de libros que he leído he comprado 4. Todos en la tienda Amazon y desde el propio Kindle. En  tres de los cuatro casos consecuencia de haber bajado el primer capítulo gratis desde la propia tienda. El cuarto caso fue comprar la secuela tras haber leído por la patilla la primera parte. Curiosamente, es una proporción similar a la de Zrubavel y estoy seguro de que Amazon ha contado con ello a la hora del diseño del aparato, vale más vender cuatro libros en un año que no vender ninguno. En cualquier caso, atrás quedaron aquellos tiempos de querer leer un libro y tener que esperar horas, días, meses o años hasta encontrarlo. Suena exagerado, pero todo lo que he buscado lo he terminado por encontrar (obviamente tampoco que es busque textos oscuros de autores olvidados).

¿Han cambiado mis hábitos de lectura? Sí, desde luego. Antes de tener el Kindle no dejaba un libro a medias, sencillamente no soportaba la idea de abandonar a medio camino algo por lo que había pagado. Ahora es más sencillo, si el libro está pirateado y no me gusta, a otra cosa mariposa. Si entro en Amazon, leo el primer capítulo y me gusta compro. Y ¡Qué narices! No veas qué descanso poder librarse sin remordimientos de la cantidad de mierdas que se pueden llegar a publicar y que te pueden llegar a recomendar (mención especial para “Diario de una Ninfómana” de Valerie Tasso). Es toda una alegría saber que el tiempo que vas a invertir en leer va a ser para leer lo que realmente te apetece.

Detalles agradables de tener el Kindle: se puede leer con una sola mano (ideal en invierno). Si te retrasan el avión y estás acabando un libro no te pones nervioso porque sabes que tienes un montón más a mano y su enorme autonomía. Tiene cierta capacidad de resistencia a los elementos (especialmente la humedad de la ropa recién lavada).

Detalles desagradables: Olvidar que, a pesar de tener una gran autonomía, necesita recargarse de vez en cuando. Tener que tenerlo apagado durante el despegue y el aterrizaje. Que si lo llevas en el bolso exterior de la mochila con -10ºC no funcione bien hasta que no entre en calor (esto es verídico y me metió un susto de impresión hace un mes).

¿A quién quieres más: a Jobs o a Gates? Yo a Jeff Bezos.

Libro: Little Brother.

Esta mañana he terminado uno de los mejores libros que he leído en los últimos meses: Little Brother, de Cory Doctorow.

Básicamente y sin spoilers, Little Borther narra la historia de cómo San Francisco sufre un ataque terrorista y como consecuencia, todos sus habitantes son vigilados estrechamente por el gobierno estadounidense con el pretexto de encontrar a terroristas. Sólo un grupo de adolescentes decide revelarse y enfrentarse al gobierno usando tácticas genuinamente hackers.

La novela es una crítica muy fuerte a todas las medidas adoptadas por EEUU (y por extensión todas las provincias de su imperio, nosotros incluídos) a raíz de los atentados del 11S. Es un alegato en favor de la privacidad y la neutralidad de la red, que mezcla realidad con ficción plausible y hace continuas referencias a personas, sucesos y cosas reales, que cualquier lector medianamente familiarizado con Internet, criptografía o Linux reconocerá como verdaderas. A mí me pareció muy entretenida, llena de acción y con un ritmo trepidante, no en vano el autor la escribió pensando en el público juvenil. Sin embargo, por su profundidad, su seriedad y, sobre todo, por lo real que puede llegar a ser, yo la recomendaría a todo el mundo, no solo a los geeks (que se lo pasarán teta).

Lo mejor de todo es que puedes comprarla en tu librería de confianza, pero también puedes bajártela gratis desde la web del autor en docenas de formatos diferentes, porque Cory Doctorow es de esas personas que predican con el ejemplo.

Libro: La Guerra Interminable.

Bueno amigos, aquí ando en un TGV que me trae de vuelta de Montpellier a casa. No tengo Internet, así que estoy juntando estas letras en el gedit para daros mi opinión del libro que acabo de terminar. Como siempre, os hago el comentario sin spoilers. Se titula “La Guerra Interminable” y lo escribió  Joe Hadelman en 1974. Sabéis que soy un lector amante de la Ci-Fi y este libro llevaba años entre mis lecturas pendientes, no sólo por sus buenas reseñas, sino también por haber merecido los dos mejores premios del género: el Hugo y el Nébula. Lamentablemente, la última edición lleva agotada años y no era capaz de hacerme con un ejemplar. Naturalmente, desde que tengo el Kindle, esto ya no es un problema.

El caso es que entre el viaje de ida, una noche de hotel y el viaje de vuelta me lo he trasegado, buena muestra de que me ha enganchado a tope. El libro describe la historia del soldado Mandella, participante en la primera batalla de los humanos contra los taurinos en 1997 (LOL, pero somos así de viejos ya). Básicamente cuenta las vicisitudes de un soldado a medida que se curte en batallas contra alienígenas mientras que en casa todo cambia hasta que él ya no las reconoce. El libro aborda claramente la temática bélica y le da un repaso a la mentalidad y los usos castrenses. También presenta una colección de batallas de lo más emocionantes que contribuyen a darle un gran dinamismo a la novela. Hasta aquí sería otro libro más sobre un veterano de guerra de Vietnam (como el autor), pero para poder llevar sus conclusiones hasta el extremo, el autor decidió crear un marco de Ciencia Ficción pura y dura, en el que con un par de premisas básicas el viaje más veloz que la luz es posible, pero sometido a las leyes físicas que conocemos. Esto lo presenta el autor con rigor pero de soslayo, sin meter esos párrafos “te lo voy a contar todo detalladamente para que veas que me he documentado” tan habituales en los escritores de Ci-Fi de segunda fila. De esta forma existen los agujeros de gusano, que permiten el viaje casi instantáneo en tiempo subjetivo (para los ocupantes de la nave), pero no respecto al marco de referencia terrestre. Es decir, los soldados salen de la tierra, se meten en el agujero de gusano, le cascan a los alienígenas y vuelven a la Tierra en lo que para ellos son unos meses, pero que en realidad en casa han sido décadas. Esto le sirve al autor para elucubrar sobre las sociedades humanas, pero también para incidir en la alienación (mejor palabra imposible) del soldado, un tema sobre el que los veteranos de Vietnam han escrito muchas veces. En la novela también se abordan clásicos castrenses como las drogas, la propaganda, la dureza que supone quitarle la vida a otro, la insubordinación… Creo que las reflexiones del autor se sobreentienden en muchas de las situaciones descritas y se perciben a través de los pensamientos del protagonista que, para no entorpecer la narración, es hombre de acción y pocas palabras.Creo que es la mezcla de ciencia-ficción y novela bélica (dos de mis temas favoritos) la que hace que el libro me haya gustado tanto. Lo digo y lo repito siempre, me gusta la literatura bélica porque desprecio la guerra (o es al revés) y en este sentido este es uno de los libros más pacifistas que he leído nunca.He leído varias reseñas del mismo y parece que sólo hay dos opiniones del mismo: obra maestra (que debe ser lo que pensaron los jurados de los Hugo y Los Nébula) o novelita de aventuras. Creo que te merece la pena comprobarlo por tí mismo.

Mi review del Kindle de Amazon.

Como ya comenté, este año los reyes me trajeron el Kindle, para que pudiera leer tranquilamente durante mi estancia en Francia. Y esta es mi reseña:

tl; dr:

Es un lector de ebooks perfecto y además barato.

Reseña argumentada:

Por si no te has enterado todavía, el Kindle es el lector de libros electrónicos que vende Amazon. Para un resumen de características, el artículo de la wiki es suficiente. El modelo que yo tengo es el grafito de tercera generación.

Primeras impresiones.

Comencemos por el principio. El cacharro viene en una caja de cartón calculadamente mierdosa, con un manual calculadamente simple. También viene un cable microUSB y un adaptador de enchufe estadounidense, por mucho que lo hayas pedido desde Europa. Esto en un principio parece una mierda, pero luego resulta irrelevante, como veremos más adelante. Cuando cogí el aparato me di cuenta de que el estandard de calidad del mismo era altísimo, desde luego superior al del gadget medio. Aunque es de plástico, éste es de altísima calidad y está muy bien terminado. Es completamente mate y de un color gris muy agradable. Los botones son excelentes y tienen todos una respuesta óptima. Desde luego es un acierto no haber caído en las mierdas esas modernas de plásticos brillantes, aluminios y demás, desde mi punto de vista es todo un acierto de diseño haber recurrido a un plástico que más bien parece de salpicadero de coche.

La pantalla.

Naturalmente, lo segundo que se hace tras coger el aparato es encenderlo. Ahí empieza el idilio de verdad con el cacharro. Todavía no he encontrando a nadie que no haya alucinado al ver la pantalla por primera vez. Parece increíble que lo que estás viendo no sea un papel pegado encima. El contraste es alucinante, pues las letras son verdaderamente “negro sobre blanco” y la capacidad de mostrar 16 niveles de grises permite cierto nivel de antialias (o al menos eso me parece a mi). El confort de lectura es equivalente al de una buena novela y desde luego mejor que la típica edición de bolsillo vieja con papel amarillo. Esto quiere decir que lo puedes leer en las mismas condiciones que leerías un folio, es decir, desde una penumbra razonable hasta la luz solar directa sin problemas y sin reflejos. La pantalla es sin duda su principal baza (junto con la batería) respecto a otros dispositivos versátiles que también sirven para leer ebooks. Yo he leído cinco horas seguidas en el Kindle y tan campante, algo que no puedo hacer en mi ordenador, por ejemplo, y eso que tiene pantalla mate retroiluminada con LED.

¿Y para que puedo usarlo?

Para leer. Nada más. Si buscas por Internet podrás ver que la gente es capaz de usarlo para muchas cosas como navegar por la red o leer mails, también verás que trae una conexión para cascos para escuchar música e incluso ya hay una scene de gente que se dedica a hacer programas. En mi opinión es ridículo tratar de hacer que el Kindle haga otra cosa diferente de lo que sabe hacer. Es un lector de eBooks, nada más, pero eso lo hace mejor que ningún otro. Sí es cierto que no es nada versátil, como tampoco lo es una motosierra, pero si quieres cortar un árbol no vas con una navaja suiza ¿Verdad?. Pues eso. Se supone que conectado a Internet por wifi o por 3G (en el modelo correspondiente) tiene funciones sociales, pero francamente, no me interesa lo más mínimo (y gasta batería).

Usándolo.

Muy sencillo, descargas calibre en tu ordenador y empiezas a meter documentos en el aparato. Calibre es la herramienta perfecta para gestionar una biblioteca, porque es capaz de convertir casi cualquier cosa a un formato legible por Kindle. Obviamente, lo más sencillo es comprar un ebook en la tienda Kindle y cuando veas sus precios comprenderás por qué Amazon vende el aparato a un precio de ebook de marca blanca. Si no quieres comprar, pues lo de siempre, a tirar de descargas. Hay que tener ojo, porque la gente llama libro a cualquier mierda mal maquetada, pero pronto descubrirás como distinguir la paja del grano (el mejor consejo es desconfiar de los packs e ir a las webs especializadas en la temática de tu interés.

El Kindle tiene un menú donde muestra todos los documentos que guarda, eliges uno y empiezas a leer. Hay botones para pasar página a cada lado y un botón de formato para elegir el tamaño de letra y espaciado que más te guste, característica que echarás de menos en algunas ediciones en papel. En el 99% de los casos no usarás nada más. Con el cursor puedes seleccionar palabras, que puedes buscar en el diccionario, o resaltar párrafos, que quedarán almacenados en su apartado propio. Algo ideal para aquellos acostumbrados a subrayar los libros, yo, como no lo hago, pues no lo uso. También se pueden añadir notas, pero tampoco lo uso. Si hay dos características inherentes a un ebook que sí uso. Una de ellas es buscar. No hago notas ni resalto párrafos, pero sí que tengo buena memoria para acordarme de pasajes, con la función de búsqueda sólo hace falta recordar alguna palabra clave para encontrar el párrafo de interés. La otra es que al encender el kindle, lo que aparece en pantalla es la página donde lo dejaste. Obvio, imagino, pero no por ello menos agradable.

Y volviendo al tema del cargador. No me parece problemático porque todavía no he sido capaz de descargar la batería del Kindle. Me he leído cuatro novelas ya y todavía va por la mitad. Si bien es cierto que cada vez que lo he conectado al ordenador algo ha debido de recargarse. No me parece por lo tanto necesario tener otro cargador tirado por casa. Cuando me quede el 25% de batería lo dejo conectado por USB una noche al ordenador y pista.

Conclusión.

Yo era de los románticos del libro físico, del olor a papel y demás. Me sigue pareciendo que es la forma como debe de ser un libro y seguiré estando orgulloso de tener una biblioteca física bien surtida. Ahora bien, saber que en el bolso llevo tranquilamente cinco o seis novelas que me permiten hacer tranquilamente mis viajes en metro, TGV o avión sin añadirme un peso excesivo y, sobre todo, sin ocuparme espacio en mi choza versallesca es para mí la clave del cacharro. Porque en cuanto a prestaciones, pues más o menos las del libro de toda la vida, para bien y para mal.

Reseña dedicada a @Feostrongformal y a @Fooly_Cooly que hace tiempo que la esperan.