Acabo de oír en la radio que la Editorial Santillana cumple 50 años. Para los despistados, Santillana es la editorial líder en España y América Latina en el sector educativo, a parte de englobar a gigantes literarios como Taurus y Alfaguara. La verdad es que me he puesto un poco nostálgico, porque tengo que decir que yo hice toda mi EGB con libros de Santillana. Desconozco si por mi colegio pasaba el mejor comercial del mundo o si era familiar de la directora, pero el caso es que hasta el instituto nunca tuve otro libro de texto que no fuera Santillana. Eran de colores básicos (Azul, sociales; verde, naturales; rojo, lengua; amarillo, matemáticas) y en la portada había una figura geométrica hecha con los otros colores. La impronta que dichos colores dejó en toda una generación nunca se podrá medir y aun es el día de hoy que soy incapaz de ver las humanidades de otro color que no sea azul.

Los libros de Sociales.
Pero la influencia de Santillana en mi vida no acaba aquí (ojalá). A parte de ser cómplices en joderme la infancia de lunes a viernes (yo sufrí mucho en el colegio), también se empeñaron en joderme las vacaciones con sus putos cuadernos de Vacaciones Santillana.
httpv://www.youtube.com/watch?v=yn8Ntja9F7c
Si en el fondo tu también te las sabes.
Algún ejecutivo de la editorial tuvo la brillante idea de inventarse que en verano hay que seguir dándole a los libros para no olvidar lo aprendido durante el curso, con esa excusa consiguieron seguir vendiendo en Junio y Julio, porque la verdad, como editorial sólo debían trabajar en Septiembre y Octubre. El caso es que hasta 8º de EGB y con la complicidad de mi madre, convencida también de las bondades del repaso, hice los cuadernillos de Vacaciones Santillana. Después de desayunar, cuando el sol leonés todavía no apretaba y lo que más apetecía era coger la bici, lo que tocaba era el cuadernillo de los cojones. Había días mejores que otros, en función de lo que tocase, pero ninguno era agradable. Por si fuera poco, los había de cuatro o cinco temáticas diferentes, por lo que tu madre podía verse en la tentación de comprarte los refuerzos completos y joderte un par de horas de tu merecido verano. Y lo digo con total conocimiento.
A pesar de todo esto, no le guardo rencor a Santillana. Imagino que lo hicieron por negocio, pero pensando que a lo mejor hacían algún bien.


