Entre la inmediatez de twitter, greader y facebook, este blog languidece a la espera de que se me ocurran reflexiones o historias que contar. Me da un poco de penita, sobre todo si pienso cuando lo que actualizaba al menos una vez al día, pero qué se le va a hacer, todo tiene que cambiar (para que todo siga igual).
Afortunadamente, hay cosas que siguen mereciendo un post y una de ellas es el próximo lanzamiento del CD de Leticia Sabater. Sí amigos, la otrora inspiradora de las primeras pajas de una generación de españoles (entre los que NO me encuentro) se resiste a desaparecer en el olvido. No me gustaría estar en su pellejo. Tras su fallido braguetazo, el paso de los años no ha hecho más que entorpecer el ejercicio de su ¿Profesión?. Ella fue un subproducto de una de las peores épocas de nuestro país (los 90) y contados son los casos de aquellos que consiguieron cambiar de siglo y seguir en la cresta de la ola. Y la hipoteca del piso hay que seguir pagándola, claro. Por eso habrá decidido gastarse sus ahorros en algún productor de regional preferente para sacar un disco que la vuelva a lanzar a los platós de TV, su hábitat natural. Desgraciadamente, con poco presupuesto y escaso cerebro, el resultado una canción que sólo puede ser considerada como crimen contra la Humanidad o como obra maestra del kitsch. Sólo por versionar a la Pausini ya merecería un castigo, pero hacerlo con semejante festín de casiotone y desafine (a pesar de llevar kilo y medio de autotune) la deja a la altura del Zyklon B. Pero la cosa no queda ahí, no, el pedaso de vídeo rodado en un puticlub de carretera y protagonizado por un garrulo criado a base de batidos de proteínas le da la vuelta de tuerca necesaria para elevar la obra a la categoría máxima del bizarrismo español.
Y si no me crees, deléitate:
httpv://www.youtube.com/watch?v=t3kyq6cc4pI
No te pierdas el final.
Ardo en deseos de escuchar el resto del disco. No os metáis en líos…

