Todos los que hemos juntado cuatro letras sabemos lo fácil que es caer en la tentación del copipasta, Ctrl+C por aquí, Ctrl+V por allá. Supongo que la mayoría nos sentimos avergonzados al hacerlo, porque vivimos en una sociedad obsesionada hasta el extremo con la originalidad, olvidando que la imitación es la base del aprendizaje humano. La copia está a la orden del día en la naturaleza, y hoy os traigo al rey de la copia: El pájaro lira (Menura sp.).

Preciosa imagen de wikimedia commons.
El pájaro lira es un ave australiana de bello plumaje (el macho, como en casi todos los animales excepto el hombre, la hembra es más fea) que destaca por su extraordinaria capacidad para incorporar los sonidos que oye a su alrededor a su llamada de apareamiento. Los machos compiten entre sí por atraer a las hembras imitando a otros pájaros del bosque y sonidos producidos por el hombre como cámaras de fotos, llantos de bebé, motosierras y explosiones. Suponemos que el macho capaz de imitar el sonido más raro, o el que mejor lo haga, es el que consigue aparearse.
Su capacidad es tal, que hace poco se grabó en un parque natural australiano una llamada que suena como una canción tocada a la flauta. Tras cierta investigación, se llegó a la conclusión que es una variación de dos canciones de los años 30. Se sabe que en aquella época vivió un granjero al lado del parque aficionado a la flauta, y se ha comprobado que esas canciones formaban parte de su repertorio. Así, los pájaros lira se han ido imitando generación tras generación desde que un pájaro original oyera la canción por primera vez. No es raro que los pájaros sean buenos imitadores, los loros, los cuervos y lo periquitos llegan a aprender truquillos, pero lo del pájaro lira es especialmente alucinante.
Sobre el papel es impresionante ¿Verdad? Pero más increíble es verlo en vivo, como en este vídeo presentado por el siempre cachondo David Attemborugh. No es un fake, es la lucha por ver quién transmite más genes en su máxima expresión:
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=125_2wZN2s0[/youtube]
La motosierra asustar, asusta.
¿Tiene moraleja esta historia? Sólo una, pero tangencial. Cuando uno analiza en profundidad los grandes avances de la humanidad, rara es la ocasión en la que se puede decir que es un gran salto hacia adelante. Aunque un invento tenga un inventor, casi siempre es una perfección de un modelo que a su vez estaba inspirado en otro modelo que se le había ocurrido a otro mirando otra cosa y así. Eso es porque no somos individuos, somos cultura. Y la cultura es dar vueltas de tuerca, no crear la tuerca, el tornillo y la llave inglesa.
Este post lo ha inspirado en éste de Next Nature, probablemente el mejor blog sobre filosofía de la naturaleza (si es que hay otro en la blogosfera).