Hace ya un par de años que empecé a jugar al Poker Texas Hold’em con unos colegas de trabajo. En aquel momento era algo bastante raro, porque nos costó LOL y ayuda encontrar un set de fichas y tapete con el que jugar. Para nuestra sorpresa, la popularidad del juego no ha hecho más que crecer y ahora parece que juegan hasta las señoras del Inserso, porque los sets de poker se compran hasta en el Carrefour. Desde luego en la cafeta de la facultad estaba haciendo furor la última vez que fuí.
El fenómeno en Internet no se ha quedado atrás y en los últimos años han proliferado las webs que ofrecen todo tipo de facilidades al posible jugón. El negocio es tal que hasta mi querido Linux recibe atención preferente por parte de algunos líderes del sector, como Party Poker, algo que hasta hace unos años era impensable (¿Linux al nivel de Win y Mac? Imposible). Generalmente, lo lógico es empezar por jugar “dinero de mentira”, pero últimamente también proliferan los bonos de poker online que suelen incrementar el dinero ingresado por el neófito para animarle a probar.
Yo desde luego no me acerco a este tipo de asuntos. Mi nivel de juego es pésimo y estoy hasta los mismísimos de pagarles las birras a mis colegas. Además no soy ni capaz de ganarle al juego del móvil, como para meterme con jugadores reales. Sin embargo, conozco gente que se gana un extra con todo este asunto, aprovechando ese +10 al tahúr que algunos españoles llevan dentro.
[Post escrito en colaboración con Pokerlistings]

