El blog donde la morralla tiende a acumularse.

Los españoles somos unos necios.

Leo en la prensa de hoy:

Zapatero se queda sin palabras… en inglés

El presidente español protagoniza la anécdota de la jornada en Davos al no poder seguir una sesión por la falta de intérpretes

( Público).

Bien amigos, ahí lo tenéis. La prueba más fehaciente de que los españoles somos todos unos necios. No se me ocurre otro calificativo para aquellos que permitimos que nuestros representantes sean unos incompetentes. Hay que recordar que nosotros, El Pueblo Soberano, delegamos nuestro poder en los representantes que elegimos democráticamente. Porque el poder es nuestro, por mucho que la clase política, apoyada por los medios de comunicación, haya intentado sugerir que esto es de otra manera. Si nosotros permitimos que ese poder sea ejercido en nuestro nombre por una panda de inútiles es culpa única y exclusivamente nuestra. Y así nos va.

También podía haber dicho que el trabajo de presidente es el único de España que no tiene perfil, que qué vergüenza que en 6 años no haya aprendido el idioma, que no mejora en nada a Aznar o que seguro que su sucesor en el cargo estará igual… pero eso sería desviar la atención del principal problema.

Bienvenid.

Fijaos lo que se encuentra alguien que entre en la web de la Seguridad Social y valide su identidad mediante un certificado electrónico:

El rectángulo gris es donde se supone que va el nombre.

Por si no lo veís a la primera, os lo aclaro: justo antes del nombre del afiliado a la SS, han colocado un “Bienvenido” de esos en plan moderno, con su @, como si fuera esto uno de esos tests infames del facebook, una invitación a un cumpleaños o un cartel de alquiler pegado en una cafetería universitaria. Últimamente, la gilipollez esta de la arroba que algunos colocan para sustituir al o/a se ha ido colando en contextos informales, así que no debería haberme llamado la atención, pero el caso es que lo ha hecho. Y me ha indignado sobremanera.

Primero una aclaración: Si yo leo un documento y veo “bienvenido”, no me doy aludido como un hombre (con un sexo definido), me doy aludido como un individuo (en el que el sexo es irrelevante). Y que conste que esto no es algo que yo sienta porque soy especial, ocurre porque en castellano (que es mi legua materna y es en la que escribo este blog) el género gramatical funciona así. Según la wikipedia:

El género masculino es la forma no marcada o inclusiva: si digo “los alumnos de esta clase” me refiero a alumnos de sexo masculino y femenino; el género gramatical femenino es la forma marcada y por tanto resulta la exclusiva o excluyente: si digo “las alumnas de esta clase” no me refiero también a los de sexo masculino, sino solamente a los de sexo femenino.

Bien, volvamos a la web de la Seguridad Social. Yo entiendo que si Sofía es una chica cuyo sexo es femenino (porque en España te puedes llamar Sofía, tener ovarios, tetas y ser legalmente un hombre) y entra en la web y ve “Bienvenido Sofía” le rechine. Ya os digo que a mí no me rechinaría, pero claro, como soy hombre pues es más fácil y bla, bla, bla. Para solucionar este ligero problema, se me ocurren dos cosillas:

  1. Colocar el clásico o/a: Que es lo que se usa en casi todos los casos. Sigue siendo un engorro, porque diría “Bienvenido/a Sofía” y también “Bienvenido/a Juan Carlos”. Como solución es poco elegante, pero al menos es efectiva y supongo que hasta sea aceptable desde un punto de vista normativo serio.
  2. Poner la vocal de acuerdo al género que figura en el DNI: Dado que la SS sabe si Sofía es una mujer o un hombre, al loguearse, podría adaptar la palabra sin ningún problema. Mi banco, por ejemplo, lo hace. Supongo que no sería difícil de programar. A lo mejor plantearía problemas en cuanto a la privacidad, no lo sé, pero podría ser.

Lo que desde luego jamás haría sería banalizar algo tan serio con un signo cuyo significado todavía no está ampliamente aceptado. ¿Te imaginas a tu abuelo entrando en la web y viendo ese Bienvenid@?. Por lo que a mí respecta, es como si luego miras la vida laboral y pone algo así: “Días cotizados: 1356 ;-) ”. Muy modernillo y chupiprogre, pero en un Ministerio no, gracias.Un Ministerio no es una asociación de padres, ni una ONG, ni un campamento de verano. Un Ministerio es una subdivisión del gobierno de un país y eso, eso, es algo mucho más serio que todo esto.

Porque cosas como estas son por las que el gobierno socialista pierde completamente su credibilidad (LOL). Enredando con tonterías en lugar de coger al toro por los cuernos. Estamos en un país con 4 millones de parados, con una economía que no se sostiene, con una crisis de valores como un piano y con una clase política más preocupada de sus culos que del Pueblo Soberano. De hecho estoy seguro de que hay un montonazo de altos cargos encantadísimos con la adecuación de la web a la política de género, porque poner esa “@” ahí es un grandísimo paso hacia la igualdad y bla, bla, bla. O sea: gilipolleces en las que fundirse los impuestos que pagamos todos pero que en realidad no van a ningún lado.

Lo peor de todo, es que en la esquina superior izquierda se ve perfectamente que España está ahora de presidencia de turno de la UE. Que se preparen.

Neocortex killed the beast.

Os voy a contar una historia de esas triviales que me pasan a mí y que me sirven para montarme mis teorías.

Ayer nos disponíamos a salir del parking de un conocido centro comercial ovetense en plena hora punta. Lo de siempre, las dos rampas de salida saturadas y una de las calles principales de Oviedo bastante atascada. Como siempre, paciencia y temple y en diez minutos en casa. Cual sería mi sorpresa cuando nada más llegar al nivel de la calle, el coche de delante se paró y puso las luces de emergencia. Gran putada, porque si dos rampas están saturadas, con una de ellas inhabilitada el lío iba a ser mayúsculo. Yo ya me puse a la ofensiva, declarando Def Con 1 y preparando todo mi arsenal para increpar al incompetente que, en vez de parar dentro del parking en algún sitio apartado, decidió que lo mejor era hacerlo en el único sitio en el que iba a porculizar a docenas (quizá cientos) de personas. Mano derecha en el claxon, izquierda en el botón del elevalunas, mirada asesina y mi mujer a la derecha, cual perro de presa, esperando una señal para saltar a la yugular. Entonces fue cuando la puerta del conductor del coche de delante se abrió y apareció el objetivo. Mis pulsaciones se elevaron y el dedo se acercó al gatillo de la escopeta recortada (puto Fallout 3, que bueno es el juego de marras). Y entonces pude ver el objetivo claramente. La presa me miró y al momento me desactivó.

Mis ojos cargados de agresividad se encontraron con una cara femenina de ojos grandes y lánguidos, ladeada unos 30º y con gesto suplicante. Tenía las manos juntadas como si fuera a rezar y en cuanto me vió vocalizó claramente una disculpa que coronó con una sonrisa angelical. Casi sin darme cuenta, mis pulsaciones bajaron, quité la mano del claxon y puse el intermitente, esperando pacientemente a que algún generoso me dejase salir del atolladero. Mi mujer, ajena a la escena, montó el pollo, pero yo no pude hacer nada, mis instintos me lo impidieron. Y me jode, porque sabéis que yo soy un adalid de la verdadera igualdad y esa tipa se merecía una andanada Trafalgar-style, por maleducada, desconsiderada e hija de la gran puta (que es lo que le hubiera dicho de haber sido un tío). Pero no pude.

¿La razón? Es bien sencilla y supongo que los tíos me comprenderán. Mi cerebro reptiliano la identificó como potencial objetivo copulatorio y juzgó que lo más prudente era no amedrentarla. No es raro, porque ya sabéis que el 95% de las mujeres de entre 16 y 45 años son follables. No me vengan con melindres, porque ése es el instinto primario de cualquiera que en una eyaculación produzca suficientes gametos como para dejar embarazadas a todas las mujeres de Europa. Afortunadamente, la evolución, la vida en sociedad, el pragmatismo y la pereza han subyugado el instinto y la mayoría somos felices monógamos por obra y gracia del neocórtex. Sin embargo, hay algo en nuestro cerebro primitivo que todavía responde positivamente a una sonrisa femenina y nos impide comportarnos como las circunstancias lo requieren. Porque supongo que de eso se trata la igualdad ¿No? Tratar a una persona de la misma manera, independientemente de su sexo. Pues eso, que ayer fui completamente incapaz.

Quizá lo peor es que era una situación completamente perdida, porque mi comportamiento fue claramente discriminatorio, pero si llego a ejecutar mi plan seguro que acabo como un ogro machista…

Consumo concienciado.

Supongo que más o menos todo el mundo piensa en cambiar las cosas alguna vez, en tener una sociedad mejor, en conseguir que la felicidad general sea más alta. La mayoría lo dice de boquilla, pero pocos toman medidas para cambiar las cosas. Muchas veces uno se pregunta cómo un ciudadano de a pié puede ejercer algún tipo de presión sobre la gigantesca maquinaria sobre la que estamos engranados. Para algunos la respuesta estará en los sindicatos, para otros en los partidos políticos, para otros en las ONGs… para mí, desde luego, la respuesta no está en ninguno de esos tres conceptos aborrecibles. La respuesta está en uno mismo.

Sí queridos lectores, yo soy de esas personas que creen en el inmenso poder del individuo. Es más, hace tiempo que lo llevo ejerciendo. Hoy quería centrarme en cosas que he tomado por costumbre a la hora de comprar, puesto que el dinero, que es lo que mueve el mundo, es sin duda el mejor arma del ciudadano concienciado. Lo que os cuento son tendencias que tengo, tampoco penséis que las llevo a rajatabla ni que a veces no caiga en contradicciones, pues si algo me define es mi capacidad para convivir con mis propias incongruencias. Tampoco lo toméis por algo más que divagaciones de una mente cansada después del trabajo. Ni son una doctrina, ni son originales, ni son consejos…

Empecemos por la frutería. Yo me gasto ~12€ semanales en fruta, comprada en una frutería de esas que te deja escoger la pieza. Pues bien, procuro no comprar fruta, ni verdura, ni legumbres ni afines  que vengan de fuera de España. Por varias razones, en primer lugar, porque no me gusta pagar combustibles. Los plátanos costarricenses pueden ser el copón, pero ya bastante me parece traerlos de canarias. En segundo lugar, sería muy incoherente que por una parte me preocupe por la situación del campo español y por otra financie la agricultura marroquí (por decir algo).

Sigamos por el supermercado. Cada uno tenemos un supermercado predilecto, son cosas que pasan. En general el criterio utilizado suele ser el precio, pero no debería. En muchos supermercados los sueldos son extremadamente bajos y las condiciones laborales bastante penosas. ¿Te has preguntado alguna vez qué piensa esa chica que lo mismo te atiende a las 10h que a las 20h? ¿Esa que lo mismo cobra, que repone, que limpia?. Me parece muy bien que uno predique ideas de izquierdas, que se sea comunista y que cada dos por tres se ponga detrás de una pancarta, pero esas ideas de poco sirven si luego uno compra en un lugar que claramente oprime a sus empleados.

Terminemos por otros artículos. El otro día se nos jodió el tostador y fuimos a por uno nuevo. Por un lado, teníamos el clásico diseño holandés fabricado en China, por el otro, un diseño español fabricado en Sant Felíu de Llobregat por 2€ más. Yo lo tuve claro: coger el de Llobregat. La explicación es sencilla: yo siento que tengo bastante más en común con el obrero Catalán que con el de Guanzou, así como suena. Esto no quiere decir que no compre cosas hechas en otros países, nada más lejos de la realidad, pero siempre procuro evitar aquellos países en los que las condiciones sean (presuntamente) peores, ¿O acaso nos fiamos de las condiciones laborales que pueda haber en Bangladesh o en Senegal?. Ya bastante rabia me da comprar balones Nike y pensar en los dedos de los niños paquistaníes…

Os cuento todo esto porque me siguen tocando los huevos las personas que por un lado no paran de protestar y de enarbolar la bandera roja y por el otro no hacen otra cosa que perpetuar el sistema contra el que quieren luchar.

Periodismo de calidad.

Vía Prensa Preventiva (blog que os recomiendo aunque esté alojado en el infame blogger), acabo de ver un vídeo que me ha alegrado el día. Mis fieles seguidores sabrán que pienso que los periodistas son uno de los cánceres de nuestro país, por contribuir significativamente a un incremento en la estupidez, la ignorancia y la mala educación en nuestra sociedad. Afortunadamente, todavía queda esperanza a nivel mundial, en este caso en Brasil.

Fijaos cómo el siguiente periodista pone el dedo en la llaga. No os dejéis engañar por su estilo exagerado, pues la clave está en el mensaje:

Orgía de dinero público.

Sí amigos, me quito el sombrero ante Luis Carlos Prates, porque ha dado con los responsables de la situación de Brasil y ya que estamos, de casi todo el mundo. ¿Los políticos? No, amigos, no: Los ciudadanos que los toleramos.

Buenas noches y buena suerte.

(Por cierto, yo casi que ni necesitaba subtítulos…)