Chauvinismo y consumo.

Seguramente que uno de los primeros adjetivos que se nos vienen a la cabeza al pensar en un francés es chauvinista. Básicamente, el chauvinismo es la creencia de que el propio país o región es el mejor en cualquier aspecto. Si bien es la primera impresión que suele dar un francés, estos 12 meses me han hecho comprender que la realidad es algo diferente. No sólo eso, me han hecho sentir envidia de ese sentimiento tan particular que tienen los franceses hacia su país. ¿Piensan los franceses que Francia es el mejor país del mundo? No dudo que haya muchos que si, como en todas partes, pero la mayoría no lo cree. Más bien piensan que Francia es su país y eso les marca una serie de pautas a la hora de consumir.

Supermercado.

Si uno entra en un super francés, lo primero que le llamará la atención es la cantidad de banderitas tricolores que se ven en muchos productos. Galletas, conservas, aspiradoras o plantas, todo es susceptible de tener un letrero “Hecho en Francia”. No sólo eso, también se pueden ver lemas como “Hecho con ingredientes franceses” o “Diseñado y fabricado en Francia”. La primera impresión es pensar que los franceses no aceptan productos extranjeros, pero la realidad es no es tan sencilla. El francés compra tranquilamente cualquier cosa, pero si el producto made in China es apenas unos euros más barato que el nacional la duda ofende. Y no es que piensen que lo suyo sea mejor, no, enfrentados a un buen Rioja o a un buen Manchego reconocerán su calidad, disfrutarán de su gust pero ¡Ay amigos! No son franceses. Comprarán de vez en cuando, pero la mayoría de su vino y su queso será nacional. A esto ayuda la obligatoriedad de indicar claramente el origen de la materia prima y el lugar de procesado. Te invito a que la próxima vez que veas una lata de espárragos en el súper mires el origen del producto. Cuando veas que marcas como La Carretilla o El Cidacos venden espárragos peruanos o chinos te vas a quedar con cara de tonto. Entonces pagarás esos 50 céntimos extras que te permitirán consumir espárrago español, navarro por más señas. Y no será chauvinismo, será sentido común.

Coches.

Obviamente, Citroën, Peugeot y Renault lo petan en este país. Es cierto también que los franceses ven esas marcas como esencialmente de batalla y que sueñan con tener un coche alemán, un BMW o un Mercedes. Sin embargo, de esos alemanes sólo circulan los verdaderamente caros. Las series bajas son escasas, como son escasos también los Ford, los Seat o los Fiar. También son escasos los Minis, el coche que más aborrezco del mundo, por ser el santo y seña de lo peor que tenemos los españoles: el querer y quedarse corto. Ojo, que también se ven muchos Toyota por las calles. Toyota que, como bien recalcan en cada anuncio, están hechos en Francia. Es cierto que el gobierno da facilidades fiscales a la compra de coches fabricados aquí, pero, sinceramente, ¿Qué prefieres?.

Viajes.

Quizá la parte que menos me gusta de su forma de pensar es que pasen las vacaciones en Francia. Yo eso lo veo muy triste, por la parte de empobrecimiento, o más bien de pérdida de la oportunidad de enriquecerse, que tiene el no salir de las fronteras del propio país, especialmente de un país tan homogéneo como este. Me resulta desolador ver como un ovetense como yo ha estado en muchos más sitios que mis compañeros de trabajo, teniendo a tiro de 2h de vuelo casi todas las capitales de Europa y a menos de 3h de tren Londres, Bruselas o Amsterdam. También es triste que cuando piensan en España piensan en Gerona y en Barcelona, principalmente porque no tienen ganas de alejarse más de la frontera. Por el contrario, son unos grandes conocedores de su propio país y tienen muchas vacaciones posibles dentro del hexágono.

No creo que un Francés piense que Francia tiene los mejores coches, las mejores patatas o las mejores playas. Sencillamente tiene implícitamente asumido que consumir mayoritariamente productos franceses beneficia a sus compatriotas y, en último término, le beneficia a él mismo. Es muy gracioso, pero por cada fenómeno mundial, ellos tienen la alternativa francesa. Si, les gusta el Ikea, pero tienen Conforama y Alinea, conocen Spotify, pero usan Deezer, tienen McDonalds, pero prefieren el Quick (yo también, por cierto). Es cierto que hay mucho de nacionalismo irracional en este comportamiento, pero de esta forma, han conseguido mantener un mercado interno muy poderoso, en el que la agricultura, la industria y el turismo interno sigue jugando un papel muy importante. Y eso me da envidia porque creo que los españoles somos bastante nocivos con nosotros mismos. Viendo el telediario despotricamos contra los empresarios y los políticos y nos lamentamos por el paro. Le echamos la culpa a otros, para luego ir al Lidl (¿Cuántos productos españoles vende?) subidos en un Skoda (Fabricación Checa con ingeniería alemana) soñando con ponernos hasta el culo en verano en algún resort de Punta Cana (en este caso, capital español, trabajadores extranjeros). Y así nos luce el pelo.

El Asno de Rotterdam y el sexo festivo.

AVISO: El post que vas a leer no es un estudio serio, ni una meta-reseña, ni una recopilación bibliográfica. Es básicamente una reflexión fruto de años de observaciones, conjeturas y noches de sábado hablando con los amigos en lugar de entrarles a las tías. Una paja mental, dicho de otra forma.

¿Sabes cómo se dice “Una Cubana” (Paja entre las tetas) en Francés? Une Espagnole. Al igual que en Italia, en partes de Alemania y en muchos otros lugares de Europa. Motivo de orgullo patrio, sin duda. Lo que mosquea un poco es cuando delante de una cerveza conversas con tíos de todos los rincones del continente y te confiesan envidia por no ser españoles, por no poder gozar todos los días de esas mujeres tan bellas, tan apasionadas y, sobre todo, tan abiertas. Y aquí no nos referimos a que estén dispuestas a abrazar todo tipo de opiniones, no, nos referimos a que danlo barato,  como decimos en Asturias. Naturalmente, cuando uno oye esto se sorprende. No en vano uno viene del Norte y ha vivido una situación/época muy diferente, en la que para arrimar la cebolleta había que haber pasado el consabido rito de las tres C (cine, cena y copa) y eso en el mejor de los casos. Y no me quejo, porque para eso tenemos a nuestros vecinos cántabros, a los que les gusta venir a Asturias de ligue porque en su capital se pasa mucho frío por las noches y no hay quién consiga ser arropado. Quizá por eso algunos la llamen Santalingrado. Pero ojo, que la cosa puede ser peor, porque lo jodido de verdad es ser Vasco, que follan tan poco que hasta van a Santander a ver si tienen mejor suerte. Sin embargo uno, que es observador y buen conversador, oye historias y sabe que esas bellezas inalcanzables, a las que hay que entrar por oposición, se transforman en verdaderas fieras cuando salen de Erasmus, ofreciendo sus encantos a quién los merezca, a quién se los trabaje o al que ellas crean merecedor. Como debe de ser. Mientras, nosotros nos quedamos con un palmo de narices haciéndonos la Pregunta del Millón:

¿Por qué las españolas follan más cuando están en el extranjero?.

Pregunta compleja de narices y seguramente sin respuesta única. La primera respuesta es obvia: porque los extranjeros son mejores que los españoles. Claro está que los Franceses son más elegantes, los Italianos son más zalameros (ProTip: ¿Cómo saber si una tía es fea sin haberla visto? Pregúntale si los italianos le parecen pesados. Si la respuesta es negativa, es probable que ella sea de Mordor), los Alemanes más altos, los Suecos más rubios, los Ingleses… No, no se puede generalizar así, sería necesario un análisis más pormenorizado y no tengo tiempo ni ganas, porque para lo que tengo teoría es para las otras razones endógenas a las féminas españolas. Y mi teoría se llama:

Inhibición sexual por influencia grupal.

Podría haberle puesto otro nombre más aclaratorio, claro, pero en la escuela de científicos pedantes pedorros te enseñan a poner términos raros para luego tener que definirlos. Esta teoría se basa en que la razón por la que las españolas no follan en España se encuentra en las dinámicas de los grupos de amigas. De todos es sabido que los grupos de amigos son diferentes a los grupos de amigas. Mientras que los grupos de amigos son agrupaciones flexibles de garrulos bullangueros, los grupos de amigas son pelotones de infantería: cuatro o cinco miembros que mueren y matan juntos. Otros autores han tratado de desentrañar las relaciones sociales que existen dentro de esos pelotones, pero la mayoría desistió ante tamaña complejidad de sentimientos de amor, odio, admiración, envidia, subordinación, rebeldía y demás. Yo no quiero morir en el intento de averiguar su secreto, porque creo que es inaccesible a una mente moldeada por la testosterona en el útero materno. Sencillamente voy a elaborar dos hipótesis que podrían apoyar esta teoría. Puedes ser o no compatibles, vaya usted a saber.

1) Inhibición por jerarquía.

Sabemos que en todo grupo de amigas hay jerarquía muy estricta, con una líder dominante, varias acólitas y el bat factor. Cómo se establece esta jerarquía nos es desconocido, pero generalmente la lideresa es la que desarrolló antes, por lo que fue la que primero atrajo las miradas de los chicos y eso la hizo merecedora de la admiración del resto. Aunque las acólitas puedan llegar ser más guapas e interesantes, jamás podrán liberarse de la presión ejercida por la lideresa. La lideresa sabe que su poder emana del influjo que ejerce sobre los hombres, por lo que tratará de sabotear cualquier intento de ligue por parte de sus acólitas. Del bat factor no tiene que preocuparse, claro está. Las acólitas por lo tanto, no follan por miedo a que la lideresa las declare proscritas, que es la forma fina de decir que las ponga de puta para arriba. Y ya se sabe, que una amiga te llame puta es lo último. Esta hipótesis es más clásica que el Quijote y me extrañaría que no la hubiera desarrollado ya un presocrático. La has visto hasta la saciedad en las pelis moñas usakas y está tan manida que hasta puede ser falsa. Sin embargo tu intuición te dice que es arriesgado descartarla, has vivido demasiadas situaciones en las que podría encajar.

2) Inhibición por autoconservación grupal.

Sabemos que los grupos de amigas están basados en relaciones más fuertes de lo que un hombre podría imaginar. Tan fuertes que a partir de la suma de todas las mentes que constituyen emerge una conciencia grupal, a la que el grupo se subordina. Aunque suele haber un miembro bastante más fuerte que el resto, no hay una líder clara, porque en función de múltiples factores y circunstancias ese puesto lo puede ocupar cualquiera (menos el bat factor, claro). Salen juntas, van a conciertos, van de vacaciones juntas y se juran que van a ser como las chicas de Sexo en Nueva York: Amigas para siempre y rajar de los tíos comiendo curasanes en Manjatan. El problema llega cuando a una de ellas le empieza a picar el niki y quiere ver qué se siente cuando en tu habitación entra un cromosoma Y. En ese momento esa conciencia grupal detecta la fisura y trata de eliminarla: sabe que la única forma de que la suma sobreviva es que no falte ninguna de las partes. Para ello se comienza por la desacreditación implacable del candidato y si falla, se apela al clásico: eres una puta.

Cual de estas hipótesis es cierta importa poco. El resultado es el mismo: nuestras protagonistas sólo tienen dos opciones, o se echan novio o van cumpliendo años sin catar varón asiduamente. Un buen novio no está nada mal, pero está claro que los buenos somos escasos y además un novio es algo más que alguien con quien follar. Si deciden pasar de relaciones serias, el panorama es el relatado más arriba. A lo mejor en unas vacaciones o en algún viaje alguno cae, pero nunca en el lugar de residencia, que es donde se pasan la mayor parte del año. Llegan los últimos años de carrera, están algo hartas de sus “amigas de toda la vida”, temen que la cueva del amor se les llene de telarañas por no usarla y deciden irse de Erasmus, de curso de idiomas, a trabajar en un cine en Southampton o lo que sea con tal de poner tierra de por medio. Liberadas de la mefítica influencia de su grupo de amigas descubren que hay vida fuera del mismo. Conocen gente, hablan, comen, beben y follan, claro está. Y lo hacen bien, porque aunque nadie nace aprendido, es algo a lo que se le coge el truco rápidamente, sobre todo cuando se hace sin culpabilidad, sin miedo. Y son felices. O no. Pero al menos habrán lo habrán intentado.

Lo que no es seguro es que ese grupo de amigas vuelva a ser el mismo. Ni falta que hace.

AVISO: En tus relaciones sexuales, toma siempre precauciones, no dejes que una ETS o un embarazo no deseado te fastidie la fiesta.

Equo y los transgénicos.

Seguro que estás al tanto de que en España hay un nuevo partido político llamado Equo, que propone ser un soplo de aire fresco en la política española buscando la “ecología política y la equidad social”. Dado su impacto en la red, han sido famosos por sus meteduras de pata sobre energía nuclear, no me gustaría que llegara el 20N sin dedicarles un post. Como también hablan de transgénicos, pues allá voy:

Hace unos meses, apareció en su web el siguiente post, reclamando al gobierno la prohibición del maíz Monsanto MON 810. Dicho post es una sucesión de afirmaciones taxativas y categóricas (sin una sola referencia), seguida de un listado con las propuestas de Equo respecto a la agricultura. Veamos dichas afirmaciones:

En la III Semana contra los transgénicos y por la soberanía alimentaria, Equo reclama al gobierno español un cambio en su política sobre transgénicos que se materialice en la prohibición inmediata del cultivo de maíz transgénico de Monsanto MON 810, tal y como ya han hecho los gobiernos de Grecia, Austria, Hungría, Francia, Luxemburgo, Alemania, Polonia, Italia y Bulgaria.

Bien, el MON 810 es un maíz transgénico comercializado por Monsanto que expresa la toxina Bt, que es tóxica para los insectos que se alimentan de la planta. La prohibición del MON 810 en Alemania (que fue donde empezó) está basada en un informe que dice que dicho maíz transgénico es peligroso para el Medio Ambiente (noticia en El Spiegel). Dicho informe no casa con la extensa bibliografía publicada sobre los efectos de la toxima bt en el ambiente (una búsqueda en google académico basta para verlo) y en concreto ha sido rebatido por un artículo titulado “Is the German suspension of MON 810 maize cultivation scientifically justified?” (¿Está justificada científicamente la suspensión del cultivo del maíz MON 810 en Alemania?), un meta-análisis bibliográfico en el que se dice bien claro que:

We demonstrate that the suspension is based on an incomplete list of references, ignores the widely admitted case-by-case approach, and confuses potential hazard and proven risk in the scientific procedure of risk assessment. Furthermore, we did not find any justification for this suspension in our extensive survey of the scientific literature regarding possible effects under natural field conditions on non target animals. (Transgenic Res (2010) 19:1–12)

(Demostramos que la suspensión se basa en una lista incompleta de referencias, ignora la aproximación caso por caso y confunde riesgo potencial con riesgo probado durante el proceso científico de evaluación de riesgos. Es más, no encontramos ninguna justificación para esta suspensión en nuestro extenso estudio de la literatura científica sobre los posibles efectos [del MON 810] sobre animales no diana en condiciones de cultivo en campo.

Dicho de otra forma, la suspensión en Alemania (y en el resto de los países) no está fundamentada científicamente, por lo que debe de responder a otro tipo de motivaciones. Sin más. Siguiente párrafo:

Cada año se descubren nuevos efectos perjudiciales de estos organismos en el ecosistema a lo que hay que añadir que su desarrollo permite el control de la alimentación a las grandes corporaciones, lo que supone un atentado contra la soberanía alimentaria, y que en alimentación siempre debe prevalecer el principio de precaución.

Si hay un párrafo que basta para que yo tache Equo de mi lista es este. No hay por dónde cogerlo. La primera frase es para meter miedo (FEAR). La segunda frase mezcla dos conceptos independientes (UNCERTAINITY), porque una cosa son los transgénicos y otra las grandes corporaciones. El corolario es lo que faltaba: el principio de precaución, por si acaso el resto falla (DOUBT) [FUD]. A la primera frase ya respondí antes. Respecto a la segunda, la relación entre transgénicos y grandes corporaciones, poco tengo que decir: en estos momentos es cierta. Así como suena: hoy por hoy todos los transgénicos cultivados son propiedad de grandes corporaciones. No es ninguna novedad, también lo son todas las variedades híbridas de maíz que se cultivan comercialmente, al igual que las variedades de plátano, trigo, tulipán o cualquier otra planta hortícola de alto rendimiento. Os recomiendo un paseo por la explotación agrícola más cercana que tengáis (no vale el huerto del abuelo) y busquéis los carteles en el campo o los sacos de simiente. Si el problema son las corporaciones, apoyemos la I+D pública en agricultura (si quieres leer más sobre mi opinión al respecto mira este otro post), pero no nos carguemos una tecnología tan útil y prometedora. Y por cierto, habrá que preguntarle a Greenpeace por sus presiones en contra de la Investigación Pública sobre transgénicos en Europa (consecuenca de la moratoria de finales de los 90) y que le sirvió en bandeja el liderazgo mundial a esas corporaciones. En fin. La última frase es sobre el principio de precaución, un principio razonable que en manos de los ecologistas se convierte en “principio de riesgo cero”, con lo que pierde toda su utilidad y se convierte en un freno al progreso.

Siguiente frase:

Por todo esto, para Equo es “escandaloso” que España sea el único país de la UE que tolera el cultivo de maíz transgénico a escala comercial (unas 70.000 hectáreas se dedican a este cultivo) y todo debido a permisividad y al oscurantismo de los distintos gobiernos (primero del PP y después del PSOE), los cuales, como se demostró tras la publicación de los cables de Wikileaks sobre este asunto, han trabajado en favor de los intereses de EEUU y de sus multinacionales biotecnológicas.

Nada que decir. Completamente cierto. EEUU protege a sus empresas allá donde se establecen, no es ninguna novedad. Pero si lo que se quiere es una agricultura no capitalista o no mercantilista, que se hable de eso. Lo que no tolero es que se meta en el mismo saco la ciencia que fundamenta la tecnología, la tecnología y los dueños actuales de dicha tecnología. La tecnología para construir transgénicos no tiene ideología ¡Si hasta hay alternativas libres de patentes! Repito lo dicho anteriormente: frente a las corporaciones I+D pública y libre disposición de sus resultados. Así de sencillo.

Al final del artículo hay un listado de propuestas de Equo sobre la agricultura en las que no voy a entrar porque creo que ya tengo un tocho enorme escrito. En resumidas cuentas amigos, Equo en un principio a mí me ilusionó, no lo voy a negar, pero cuando supe que al frente estaba el ex-director de Greenpeace en España, Juantxo López de Uralde, torcí el morro. Los pocos meses de andadura del proyecto no han hecho más que confirmar mis temores. En cuanto a la ecología, Equo es un espejo de las opiniones y actitudes de Greenpeace, lo cual es en mi opinión una mala noticia, porque si por algo destaca la organización es por promover el pensamiento monolítico, sin animar a sus afiliados al pensamiento crítico ni al aprendizaje. Y eso para mí es imperdonable. Una pena, porque podrían hacerlo mejor.

No quisiera despedirme sin dar mi opinión respecto al MON 810. En mi opinión es una planta que hace años que debería de estar fuera del mercado. No porque sea perjudicial o porque no tenga buen rendimiento o porque pertenezca a Monsanto, si no porque sencillamente debería de estar obsoleta. En los últimos 15 años (el MON 810 fue creado en 1995) hemos avanzado enormemente en el campo de la biotecnología, lo suficiente como para saber que estamos cultivando una variedad que está lejos de ser ideal, casi diría que rudimentaria si la comparamos con las virguerías que pueblan nuestros laboratorios. Es como si siguiéramos usando los móviles de 1995 hoy en día. Y eso me pone triste, qué queréis que os diga…

Los orujitos de la moza.

Hace unos días conocí a una chica gallega que vive por aquí cerca. Me la presentaron en una de esas quedadas que hacemos los españoles para hablar mal de los franceses, echar de menos lo bueno de España y, sobre todo, lamentarnos juntos por todo lo malo que tiene nuestro país.

El caso es que esta chavala es una excepción, ella no le ve nada malo a España. De hecho echa mucho de menos su Vigo natal. Ojo, yo también echo de menos a mucha gente y en menor medida a nuestra piel de toro, pero digamos que desde la perspectiva de lo bien que vivo aquí mi visión de España es mucho más objetiva y, por lo tanto, más crítica. El caso es que esta chica comentaba que tiene muchas ganas de volver, porque en Francia no hay la calidad de vida que hay en España. Este concepto de “calidad de vida” suele salir mucho en las conversaciones en las que se habla de España. Aunque se disfrace de mil maneras, cuando uno lo analiza a fondo, básicamente quiere decir fiesta, clima benigno y alcohol barato. Nada más. A mí, como a muchos, me parece muy triste, pero siempre hay quien argumenta que lo que ocurra durante la semana poco importa si al final tienes un buen fin de semana. En el caso concreto de esta chavala, lo que más echa de menos es acabar de trabajar y salir a tomarse unos orujos con los amigos. Que sí, que aquí está muy contenta, que le tratan bien, que le gusta el trabajo… pero que sin el orujito no es lo mismo. Cuando lo dijo quedé un poco flipado, la verdad, pero la veía tan convencida y tan decidida a volverse que no dije nada. Al cabo de unos minutos alguien le preguntó en qué trabajaba. Cuando le respondió casi caigo de la silla. Veréis:

Nuestra amiga contó tranquilamente que da clases de Español en una de las múltiples Universidades de París. Son dos horas de clase y dos de tutorías tres días a la semana (más el tiempo que le lleve corregir exámenes y trabajos). Por semenjante esfuerzo cobra 1400 € al mes, que no es mucho para el standard parisino, pero teniendo en cuenta que le pagan el abono de transporte, que puede comer gratis en la cantina del centro y que accede a todas las ventajas económicas de la Administración francesa (42 días laborables de vacaciones, vacaciones subvencionadas, pagas por hijos) se puede decir que no vive mal. De hecho, como no puede alquilar por más de 1/3 de lo que gana, le quedan unos 900€ para vivir. Es cierto que para encontrar algo digno por menos de 500€ ha tenido que irse a las afueras, pero es una situación normal en una gran ciudad (y os recuerdo el abono de transporte). Lleva seis años en este plan, encadenando contratos bianuales en diferentes instituciones francesas (lo que da una idea de lo complicado que es encontrar curro así aquí).

Naturalmente, cuando vi cómo era capaz de exponer su situación laboral actual minutos después de quejarse de la poca “calidad de vida” francesa quedé alucinando. Alguno de mis compañeros trató de exponer la realidad laboral española y le recalcó su situación de privilegio, a lo que ella respondió que estaba tan convencida de volver que “iría hasta de cajera en un súper”. Yo en cambio decidí ignorarla el resto de la velada. Alguien que piense así no creo que esté bien de la cabeza, la verdad. A lo mejor soy un radical, pero yo antepongo las condiciones laborales a todo lo demás. Con un trabajo digno, condiciones laborables razonables, buen sueldo y tiempo libre soy más feliz que una perdiz. Salgo todos los fines de semana a cenar por París con mis amigos por menos de 20€ (sin vino ni agua mineral, por supuesto) y por semana me dedico a la PS3, a la bici, a los comics o a la lectura. Y como yo la mayoría de los afincados aquí.

Cada día más convencido de que nuestro país es la sublimación máxima del Panem et circenses, una sociedad que sufre unas condiciones laborales de las peores de Europa pero que disfruta del alcohol y el tabaco más baratos de nuestro entorno. Y estoy convencido de que no es casualidad. Es muy duro hablar con según que extranjeros sobre España y que sólo sepan decir fiesta, sangría y playa, pero más duro es darse cuenta de que es lo único que podremos ofrecer si seguimos así.

Nota: Durante la citada velada, se consumieron pintas (casi 0,5 L) de cerveza rubia de batalla a 4,50€  y se fumó Malboro comprado a casi 6€ la cajetilla. El parquímetro a 1,50 € la hora. En cambio, se comieron crêpes descomunales de 6-8€ y los asistentes habían trabajado ese día como mucho 8h.

La culpa siempre es de otros.

De un tiempo a esta parte vengo notando una actitud en nuestro país que me da bastante pena: echarle la culpa a otros.

Da igual donde mires, la culpa nunca es tuya. Si eras pobre, compraste dos casas y ahora te echan es culpa del banco, si hiciste una temporada nefasta y bajas a 2ª la culpa es del Osasuna, si el país vivía en una burbuja inmobiliaria la culpa de la crisis la tienen los americanos. Ejemplos hay a patadas de esta actitud llorona, mouriñista e infantil. Y me jode muchísimo.

Está claro que en la mayoría de los problemas hay factores externos. Es lógico, porque en nuestras vidas no hacemos más que interactuar, no estamos aislados en burbujas individuales. Sin embargo, todos somos responsables de nuestros actos y, generalmente, nuestros problemas están derivados de decisiones y acciones que tomamos en el pasado. Cuando le echamos la culpa a otro puede que nos sintamos mejor a corto plazo, pero a largo plazo nos estamos haciendo un flaco favor. Al no reconocer nuestra parte de culpa (o de responsabilidad si lo prefieres) nos estamos privando de la herramienta más poderosa del intelecto humano: el aprendizaje. No nos engañemos, por mucho que observemos las experiencias de los demás, el verdadero avance llega cuando las cosas se experimentan en primera persona. Ya lo dicen las abuelas: Nadie escarmienta en cabeza ajena. Son precisamente los errores que hemos cometido en nuestra vida, tras reflexión y análisis, los que moldean nuestra personalidad y nos ayudan en futuras ocasiones. Quejarse ayuda a sentirse mejor, pero casi nunca soluciona nada.

Cuando surge un problema, cuando la vida no nos satisface por la razón que sea, cuando pintan bastos, hay que pararse, reflexionar y analizar todo en su conjunto. Naturalmente, una parte de la responsabilidad de nuestra situación recaerá sobre otros, pero de una manera u otra, siempre tendremos nuestra cuota de culpa. Y es esa cuota la que no podemos ignorar, porque es ahí donde suele estar la clave de la solución. Es muy complicado cambiar lo que hacen los demás, pero de nuestros actos somos los únicos responsables.