El Monopolio nacional de la higiene íntima femenina.

Acabo de hacer un descubrimiento que me ha dejado patidifuso, que ha cambiado el modo en el que veo el mundo que me rodea.

Una de mis aficiones, como sabéis, es la lectura. Si hay letras delante, no puedo evitar descifrar lo que ponen. El caso es que en un momento de hastío en el super, me dió por ver dónde se fabrican las compresas. Mi sorpresa fue comprobar que las dos marcas líderes en España se fabrican en el mismo lugar, cosa rara, me dije. Tras un buceo concienzudo en sus respectivas webs, descubrí la existencia de la corporación Arbora-Ausionia. Al pulsar en “MARCAS” casi caigo de la silla:

monopoly

Impresionante ¿Verdad?.

Ahí está, queridas amigas y amigos, el sueño húmedo de cualquier empresario: ser a la vez la marca líder (Ausonia), la marca competidora (Evax) y el producto alternativo (Tampax). De repente, todo ha cuadrado. Ausonia es la marca con imagen más seria, más clásica, mientras que Evax es la de la imagen joven y desenfadada. Da igual como te sientas, al final, el dinero va al mismo sitio. Por si fuera poco, también tienen los tampax, para que sepas que si cambias de estilo, no tienes por qué cambiar de corporación.

Estoy casi seguro de que esto os va a soprender, dado lo obvio que parece (al menos para mí) que las citadas marcas son competencia. Jamás hubiera pensado que eran tres patas del mismo taburete (lo de Dodot era de esperar, al fin y al cabo es un nicho diferente).  Me pregunto si esto constituye un monopolio cimentado a base de tácticas más o menos inteligentes  o si es que son sencillamente los mejores. Aquí me pillaís, habrá que preguntárselo a las lectoras (que las tengo, aunque sean calladas).

El FSM da pan a quien no tiene dientes.

Los que me conocen y los que me leen saben que soy un hombre hedonista. Mi plan de vida contempla homenajes de tanto en vez, en los que no escatimo (escatimamos) nada. En esos momentos aparco mi tacañería y me lanzo al estrellato. Ya puede ser un restaurante copón, un balneario o un hotelazo, si uno se hace un regalo para los sentidos, que no sea por falta de perres.

Pues bien, tengo más que comprobado que en los sitios de lujo asequible conviven tres tipos de personas:

  1. Los “ricos” de toda la vida. Es decir, gente que está acostumbrada a un nivel alto, para los que un lugar de este tipo es como para tí y para mí ir a los Yelmo Cineplex.
  2. Los hedonistas. Es decir, los que le damos la llave del C3 al aparcacoches y le pedimos que tenga cuidado, porque sería una pena que manchase los zapatos con las alfombrillas cochambrosas (TRUE STORY).
  3. Los nuevos ricos. Es decir, gente que ha vivido la mayor parte de su vida sin mucho dinero, pero que ahora tiene pasta en cantidad.

Los ricos de toda la vida tienden a ser gente educada y con mucho mundo. Antes de que me tachéis de clasista, incido en lo de “de toda la vida”, aquí me refiero a esa gente que ha sido educada con disciplina, algunos en internados extranjeros, no me estoy refiriendo a un constructor, por ejemplo. El rico pata negra es respetuoso y está como en una burbuja, aislado del resto del mundo con su gente, viviendo y dejando vivir.

Los hedonistas también procuramos tener una estancia/experiencia placentera. No en vano hemos sudado cada loncha de jamón de pato, cada frambuesa del yogur del desayuno, cada apretón del masajista. Acostumbrados a las cosas más mundanas, muchas veces nos da vergüenza el trato tan exquisito (incluso remilgado) que propinan en algunos sitios (Toda una experiencia que te pongan la servilleta en las piernas). Precisamente por tener muy presente el precio del capricho, nuestro comportamiento es excelente.

Pero los nuevos ricos… ¡Me cago en su estampa podrida!. No falla, queridos lectores, allá dónde hay algo cuyo precio supera la media, allá que aparece alguien capaz de pagarlo, pero incapaz de estar a la altura. Yo supongo que son politicuchos, sacamuelas, constructores y demás gentes que, habiendo nacido en la más absoluta clase media, ahora presumen de atributos fisnos. El Audi, el polo RL, la gomina… Suelen ir acompañados de sus parejas y sus hijos, formando un conjunto maleducado, ruidoso y quejica. Os puedo asegurar que he visto a un retromongol quejarse porque su jamón Joselito no estaba ordenado en el plato (lo habían colocado en el plato según se iba cortando para manosearlo lo más mínimo), a una familia pedir el menú degustación en el Thai Gardens para luego comer el arroz y poco más, quejándose de que todo estaba muy especiado (no sé que coño esperaban en un tailandés) y haciendo burla racista de los camareros (que son nativos, por cierto). Por ver, he llegado a ver a gente encerrada en un hotel del Algarve, incapaces de caminar 100 m hasta los fabulosos restaurantes del pueblo, mucho mejores y más baratos que la cena buffet.

Y es que amigos, el peor de los defectos es tener los medios y no saber aprovecharlos.

Danger, High Voltage!

Un compañero de trabajo me recomienda el siguiente vídeo:

Danger, High Voltage, de Electric Six.

En cuanto lo ví la primera vez, supe que tenía que postearlo. El caso es que la canción mola mil, es muy pegadiza y no me negaréis que el vídeo es… provocador cuando menos. Me he pasado la tarde revisando el resto de vídeos y puedo asegurar que algún otro caerá.

Consejo a los positeros.

Hoy os voy a enseñar algunos de los detalles de la trastienda de un blog hecho con wordpress. Para ello, voy a tomar como ejemplo los dos últimos comentarios de uno de mis Greatest Jits: ¿Slip, boxer o calzoncillo?.

Vosotros los veís tal que así:

Bien, el clásico ejemplo de gentes a las que el post no les ha gustado demasiado. En principio, los tres minutos que separan ambos comentarios pueden ser una coincidencia o no. Sin embargo, yo, como administrador del blog, veo los comentarios así:

¡Sorpresa! Ahora puedo ver la web (irrelevante, puede ser falsa), el mail (irrelevante, puede ser falso) y la IP (esto ya es más complicado de falsear). La IP viene a ser la dirección de la máquina desde la cual cada uno nos conectamos a Internet. No es la dirección de nuestro ordenador en la mayoría de los casos, pero sí la de nuestro proveedor de Internet. Así que es una buena forma de determinar que ambos comentarios (posit) fueron hechos desde la misma red. Misma red, casi al mismo tiempo… lo más seguro es que sea la misma persona. No sólo eso, sino que al pulsar en la IP puedo ver si la misma ha hecho otros comentarios anteriores, que no es el caso. Así que problema resuelto, nuestro amigo o amiga es un troll con tendencias homofóbicas. Es más, usando esta página, puedo saber que el elemento (o elementa) es Peruano, concretamente de su capital (aunque esto ya no es tan preciso). Así que ahora yo podría hacer algún comentario insultante hacia todos los peruanos en general, pero paso, hay peruanos excelentes que no se merecen ni un insulto. Bastante tienen por tener a Fujimori o a Wendy Sulca entre sus compatriotas.

En caso de que vuelva a aparecer, me veré obligado a impedir la entrada de esa IP a este blog, cosa que puedo hacer, pero que no deseo.