Red Dead Redemption.

Acabo de terminar uno de los mejores juegos a los que he jugado en la Play: el Red Dead Redemption. Básicamente es una mezcla de historia principal, misiones secundarias, minijuegos entretenidos, tiros, poker… Hasta aquí nada muy original. Entonces, ¿Que tiene para haberme gustado tanto? La libertad. No se cómo explicarlo, pero a diferencia de otros juegos, el RDR da sensación de que tienes absoluta libertad para hacer las cosas. Ojo, no es un juego de rol, por lo que jamás tomas decisiones, hablo de libertad en el sentido de que puedes elegir cómo va a ser tu sesión de juego. La mía típica podría  resumirse en: hacer una misión de la historia principal, salir de caza por el oeste, ver un rebaño de caballos, domar uno y quedárselo, cabalgar hacia la puesta del sol, desfacer un entuerto (o dos) y acabar jugando al póker en un garito de mala muerte. Claro, todo esto sobre el papel mola, pero cuando le metes una producción de calidad, pues lo flipas. Vaya puestas de sol, vaya paisajes y vaya voces. El juego no está traducido… y es genial. Sí, hablan en inglés, lo cual no es sorprendente ni tampoco reseñable, pero cuando llegas a México, ay cuando llegas a México, ahí te das cuenta de que es todo un acierto que no lo hayan traducido. ¡Qué delicia oír eso de pinche pendejo con el acento que corresponde! Y qué gozada cuando un mismo personaje habla en inglés y en español.

En fin, por estas razones que os cuento  te llegas a meter en la piel de un héroe solitario, sarcástico y egoísta, el clásico neutral puro al que se le coge cariño. Tanto cariño le cogí, que después de meterle más de 40h al juego, coleccionando trofeos a más no poder, que el final me ha pillado a contrapié, tanto que hasta se me ha escapado una lágrima. Teniendo en cuenta que me costó 14€, no se puede pedir más. Bueno sí, el multijugador que tiene, que también es una gozada :-) . Muy recomendable.

Mi opinión del LA Noire.

Hace una semana que terminé el LA Noire, probablemente el videojuego más esperado de este año. Tras este tiempo de reflexión, llega el momento de que de mi opinión (sin spoilers, como siempre).

tl;dr: El Avatar de los videojuegos, lamento haberlo pedido para mi cumple, porque ahora no puedo venderlo.

Ojetivo del juego.

En el juego somos Cole Phelps, un veterano de la II GM que se mete a detective de la policía tras la desmovilización. En teoría, como detective de la policía hay que resolver los casos que se nos presentan, responder a crímenes callejeros y tratar de limpiar LA de criminales peligrosos. Sobre el papel, es un juego completo, con deducciones, con tiroteos, persecuciones y demás parafernalia policial.

Apariencia.

Sin duda es uno de los juegos más impactantes que se pueden meter en una consola hoy en día. La tecnología de captura de movimientos faciales es acojonante y está integrada perfectamente en la mecánica. Una vez que la has visto, volver a ver las caras en otros videojuegos es como ver un VHS tras haber visto un Bluray, es el futuro amigos. Las voces son también impresionantes, imagino que capturadas a la vez que las expresiones, realmente de película. La BSO es también digna de mención, meterse en un coche y dejar que suene la radio puede llegar a ser un aliciente, vistas la cantidad de horas de música de la época que hay en el juego.

Jugando.

Hasta aquí creo que no discrepo con lo que se puede leer sobre el juego en cualquier web especializada, creo que son hechos objetivos más que opiniones. Sin embargo, a mí en un videojuego lo que me importa es jugar (sorprendente) y todo lo dicho anteriormente queda en un segundo plano. Y aquí es donde LA Noire me ha decepcionado profundamente. Al principio no me di cuenta, porque estaba impresionado con el despliegue técnico que aparecía ante mis ojos y mis oídos, pero cuando me acostumbré a la maravilla, las enormes carencias del juego quedaron patentes. Lo primero que decepciona es que la principal premisa del juego es falsa: en LA Noire no resuelves casos. Lo que lees, sí, te paseas por un escenario del crimen y recoges pruebas (en muchos casos señaladas con cartelitos amarillos , para que no te pierdas), pero en ningún momento tienes que hacer ninguna deducción, ninguna asociación, nada. Lo segundo que decepciona es que en LA Noire no haces interrogatorios. Sí, es cierto que  hablas con los sospechosos, pero no puedes elegir ni las preguntas ni las respuestas. Tu papel se limita a decidir si el sospechoso ha dicho la verdad o ha mentido. Lo triste es que ni eso cuenta, porque pronto de das cuenta de que hagas lo que hagas el juego avanza, acertar o no con tu valoración sólo determina las estrellas que recibes al final del caso, pero no impide que lo resuelvas. Cuando descubrí esto me sentí engañado y muy decepcionado. Podrían haber hecho un moderno The Lost Cases of Sherlock Holmes (juego mítico de los 90) o incluso uno tipo al primer CSI, pero en lugar de eso han hecho un juego lineal, simplón y facilón. Es cierto que intentaron añadir  algo de interés metiendo los tiroteos y las persecuciones, pero qué queréis que os diga. Los tiroteos son una mierdecilla, porque aunque los controles son pobres, son tan fáciles que no presentan ningún reto. Las persecuciones molan algo más, pero sin pasarse. Por otro lado, si quiero tiroteos meto el Uncharted, si quiero conducir, meto el GT5.

A medida que progresaba el juego me iba dando cuenta de que yo, como jugador, no era más que el disparador de una serie de eventos preparados por los desarrolladores. La sensación de que hiciera lo que hiciese siempre pasaría lo mismo, me hizo implicarme bastante poco en el juego. Ojo, comprendo perfectamente que no es un juego de rol (paradigma de libertad), pero hubiera deseado que hubiera alternativas en el juego. Mi experiencia en LA Noire es exactamente igual a la de cualquiera que haya jugado, a diferencia de Heavy Rain por ejemplo. En este sentido es una verdadera película interactiva, porque como jugador acabas adoptando una actitud pasiva, esperando a ver qué es lo que te van a imponer. Sí, imponer. Y voy a poner un ejemplo: en cierta persecución por las calles de LA (recreadas de lujo) consigues hacer que el malo se estrelle con un tranvía, poniendo brusco freno a su carrera delictiva. Pues bien, a pesar de que el tráfico es normalmente aleatorio, ese tranvía siempre aparece en el momento justo para acabar con la persecución. Da igual que acoses de cerca al coche o que te alejes, la persecución se acaba en el tranvía. Otro ejemplo: las persecuciones a pie se terminan con placajes o a tiros, pero según lo que esté decidido. Si toca placaje, no puedes disparar y viceversa. Desgraciadamente, las persecuciones y los tiroteos son muy fáciles y como no se puede cambiar el nivel de dificultad, rara vez tendrás que darlo todo para pasarlo. En las raras ocasiones que alguno se atraviesa, al repetirlo por tercera vez aparece un cuadro de diálogo permitiendo saltarse la escena para continuar “resolviendo” el caso. Esta falta de reto y de posibilidad de elección hacen que el desarrollo de los casos sea, directamente, aburrido. Yo comprendo que las nuevas generaciones no estén acostumbradas a la frustración que supone comenzar un nivel desde 0 cuando se falla. De hecho yo creo que no sería capaz de vivir sin el autosave, pero una cosa es eso y otra es que te cojan de la manita y te lleven de paseo como si fueras retrasado mental.

Finalmente, sí, la historia mola un montón y la tecnología es para cagarse, pero por el precio de LA Noire te puedes comprar varias pelis mucho más interesantes y algún videojuego mucho más divertido (como el Infamous, por ejemplo).

Super Mario PETA.

Ayer vi uno de esos vídeos que demuestran que el ser humano es impresionante y que 20 años no son nada.

Se trata de un speed-run (partida en la que se trata de acabar el juego en el menor tiempo posible) que además intenta obtener la mínima puntuación posible. El nivel de virtuosismo necesario para tamaña fazaña me deja sencillamente anonadado. He jugado cientos (quizá miles) de veces al Super Mario y me quito el sombrero ante este tipo: consigue que parezca fácil pasarse el juego, algo que yo sólo he conseguido una vez, y además con la vuelta de tuerca demencial. Pero eso no es todo, en toda la partida sólo mata a un bicho, muerte necesaria para evitar coger unas monedas. Es el nuevo Übermensh, un superhéroe pacifista, anti maltrato animal y completamente anticapitalista. ¡LARGA VIDA!

httpv://www.youtube.com/watch?v=NIKEVSZITps

Se me ponen los huevos de corbata viendo cómo se planta delante de los Hermanos Martillo.

Soporte para el volante del Gran Turismo por 25€.

Es obvio que ya no publico tanto en el blog. Empezó siendo mi única expresión en Internet y ahora sólo es una parte de ese todo formado por mi twitter, mi greader, mi facebook… Digamos que queda para cuando me quiero explayar o para cuando tengo algo grande que contar. Como hoy.

Como ya os conté, los Reyes me trajeron el Gran Turismo 5 con su volante Logitech. En Oviedo lo ponía en la mesa del salón y sin problemas, pero aquí en Versalles no tengo ninguna mesa que me sirva. Así que empecé a buscar en la red soportes para dicho volante. Rápidamente descarté las soluciones comerciales, porque aunque algunas son ideales, no me parece bien gastar más en el soporte que en el volante y el juego juntos. Luego me puse a buscar soluciones caseras y encontré verdaderas obras de arte del bricolage ideales, pero fuera de mi alcance por falta de tiempo, herramientas y espacio. Yo juego ocasionalmente y necesito más bien algo sencillo, cómodo y barato, aunque no sea perfecto. Por eso me llamó la atención esta solución, basada completamente en IKEA. Como ya tenía el POANG, decidí probarla, sin embargo, cuando la probé no me gustó nada debido a su inestabilidad, así que decidí hacer mi propia versión:

El soporte que me he currado en un par de horas. Pulsa para verlo en grande.

Imagino que con la imagen quede claro cómo la hice, pero por si acaso…

Materiales:

Para acoplar un Logitech Driving Force GT Necesitarás:

  • Mesa para portátil DAVE de IKEA 19,95€.
  • Tabla de madera, DM o similar de  al menos 18 x 24 cm.
  • Alcayatas a rosca.
  • Tirafondos (tornillos para madera).

En el precio total he asumido que los tres últimos ingredientes cuestan ~5€. (Yo los he conseguido de la basura, gracias a que los Domingos la gente saca a la calle lo que no necesita para mayor deleite del diógenes que llevo dentro).

Montaje:

(Creo que al ver la foto es fácil hacerse una idea, pero por si acaso:)

  1. Montar la mesa según instrucciones justo hasta el último paso.
  2. Girar el tubo del soporte principal, de forma que la L quede mirando hacia el pie corto.
  3. Acoplar la tabla. Primero recomiendo presentar el volante con respecto a la silla para que quede a la medida correcta.
  4. Sacar el tubo y pasar la tabla de la mesa de forma que soporte quede dentro del agujero.
  5. Fijar la tabla con las alcayatas.

El resultado es razonablemente bueno. El trípode no es la mejor opción, pero gracias a que los pedales están sobre la tabla, el peso de las piernas le dan un plus de estabilidad muy necesario. A mi por lo menos me permite jugar, soltar el volante y manejarlo con una mano. Además, como no es del todo perfecto, los meneos ayudan a dar una sensación realista de descontrol (el que no se conforma es porque no quiere). En cualquier caso, por lo que me ha costado, me quedo más que contento.

Ventajas de comprar videojuegos

Desde que uso software libre estoy mucho más concienciado con pagar por software y, por consiguiente, por videojuegos. Sin embargo, gracias a un tuit de Hugo me he dado cuenta de que ni la ética ni la moral tienen que ver con las verdaderas razones de por qué desde hace unos años compro todos los videojuegos a los que juego. Son estas:

La promiscuidad videojueguil.

Estoy a puntito de acabarme el Dragon Age Origins de la PS3 (en dificultad pesadilla, por cierto). Cuando lo acabe, será el sexto juego que me haya acabado en la PS3, todo un record personal. Y creo sinceramente que en mi caso, una de las causas es el hecho de no piratear juegos en la consola. ¿Puede haber una relación entre pirateo e inconsistencia como jugador? En mi caso, desde luego que sí.

En la época de los CD-Mix de PC apenas me acababa juegos. El hecho de disponer de los 15-20 mejores títulos concentrados en un sólo disco hacía que le dedicase a un juego unos cuantos días para luego cambiar a otro. Apenas me esforzaba por acabar, por llegar hasta el final, por sacarles todo el jugo. Al fin y al cabo, me salían gratis. Ni siquiera los mejores títulos de la época pudieron con el peor de mis vicios: la curiosidad. ¿Eso qué significa? Que he probado algunos de los mejores juegos de la Historia, pero realmente he jugado a muy pocos. En mi opinión, disfrutar de un juego está ligado a dedicarle el tiempo suficiente como para que el juego tenga tiempo para ofrecerte todo lo que tiene. Y la promiscuidad dificulta esa dedicación. Ahora es distinto. Mi suministro de videojuegos se limita a la PS3 (salvo una excepción que comentaré luego) y dichos juegos me cuestan dinero. Y si hay algo que me distingue es que a mí me gusta sacarle el jugo a mi dinero. El Assassins Creed II es un buen ejemplo. Me parece un juego flojito, muy bonito sí, pero muy tontorrón. Aun así no abandoné, me lo acabé, tengo el 94% de los trofeos y acabé disfrutando comparando los San Gimignano, Florencia o Venecia virtuales con mis propios recuerdos y fotos de esos sitios. Porque yo lo valgo.

Tampoco es que me gaste una pasta en juegos, porque tiro mucho de series platinum y tengo a mi propio dealer (megateto) que odia tener discos parados cogiendo polvo. Pero cuando miro la tasa €/hora de juego siempre me compensa al compararla con otras actividades de ocio. (En el Dragon Age he batido todos mis records, llevo 120 h jugadas y me costó 18€ en el Saturn, o sea que cada hora me ha salido por menos de 7 céntimos). Resumiendo, al comprar los juegos me implico bastante más y sobre todo escojo mucho mejor en lo que invierto mi tiempo, como resultado disfruto mucho más jugando.

La comodidad.

Desde que me casé (hace más de cuatro años) mi tasa de juego en el ordenador ha bajado mucho. Primero la PS2 y luego la PS3 me han hecho abandonar el juego en el PC. Es verdad que de vez en cuando le meto al Hedgewars y al Quake III Arena, pero como son un juego Open-Source y casi un Abandonware, yo no los consideraría comparables a los de las consolas.

Sólo hay un juego al que le he dedicado horas y horas: el Football Manager. El año pasado lo compré por 30€ (preorder) en Steam y este año he vuelto a hacer lo mismo. Con el del año pasado he jugado (según sus estadísticas) 196h durante 78 sesiones (días). Es decir, que vuelve a ser un rendimiento considerable que justifica su compra. Pero es que en el caso del PC, todavía hay una razón para mí más importante: la comodidad. Sí amigos. Por lo legal lo voy a jugar justo cuando salga el 5 de Noviembre con sólo darle a bajar en Steam (lo compré ayer con Paypal gracias al anuncio de la derecha). En el 2006 tuve que esperar medio mes hasta que los juankers hicieron su trabajo, tuve que bajarme un crack, un parche, editar el registro y un montón de rollos para poder disfrutarlo, con la desventaja de que no me podía instalar los parches de actualización, que en un juego de fútbol no son tontería (fichajes y demás). Cuando era joven, eso no importaba, es más, le veía cierto reto a conseguir el crack adecuado para el juego buscando en astalavista, a rabilar en el registro y demás. Hoy por hoy, digamos que me molesta buscar por los foros qué crack es el que funciona, bajarme tres o cuatro versiones hasta ver cuál es la que a mí me va o descifrar los tutoriales para conseguir algo que puedo comprar sin moverme de la silla por el dinero que me gasto en invitar a mi mujer a comer un sábado.

Puede que sea la madurez, no lo sé, pero de lo que estoy seguro es de que mi tiempo vale dinero y de que a la larga, por mucho que la scene haga virguerías, lo original nunca falla. Ya sea comprando online o yendo a la tienda, cuando aflojas la panoja todo va como la seda. Y eso me gusta.

Con esto que os cuento no pretendo ni sermonear ni evangelizar, sólo me apetecía compartirlo con vosotros por si acaso hay alguien más al que le pasa y le apetece comentarlo…