Este post de juananpol me ha recordado una teoría que tengo sobre las relaciones de pareja que voy a compartir con vosotros. Para bien o para mal, salir el fin de semana con los amigos es sinónimo de alcohol y trasnoche. No voy a entrar en los efectos de esta combinación en general, sino que me voy a centrar en el particular de las relaciones de pareja y, de todas ellas, me voy a centrar en los novios de fin de semana.
Este post lo hago un poco como respuesta a toda la gente que me dijo que estaba loco por casarme sin antes haber vivido con mi novia, los que me decían que el matrimonio era algo muy diferente a un noviazgo y que la gente cambia mucho.
¿Qué es una pareja de fin de semana? Muy sencillo, una pareja que sólo se ve los fines de semana, en las mismas condiciones en las que ven a sus respectivos amigos. Mejor me explico.
Es muy frecuente, seguro que conoceís casos, ver parejas que se han formado al calor de una pandilla, bien porque ambos eran miembros, bien porque uno de ellos es rápidamente integrado. En muchos casos el plan del sábado noche es quedar con la pandilla, salir por ahí (de bares, botellón, discotecas) y apartarse del grupo a las tantas para hacer las guarredidas propias de las parejas. La comunicación de pareja se reduce a las llamadas o el MSN por semana y a las conversaciones en frente de otras personas cuando están juntos. Para cuando quedan solos ya es muy tarde y el alcohol y/o las hormonas han hecho el resto. Así pasa el tiempo, a lo mejor llega el verano y se van de vacaciones juntos aunque no solos, casi siempre acompañados por otra parejita amiga para pasarlo mejor. ¿Qué pasa aquí? Que sólo pueden estar juntos cuando están con otra gente (como dice la canción de Ella Baila Sola). Un buen día deciden irse a vivir juntos (o casarse, que a efectos de este razonamiento es lo mismo) y la magia desaparece, resulta que son completamente incompatibles. En el peor de los casos uno quiere hijos y el otro sólo perros, uno es un cerdo y la otra una maniática del orden… y la cosa se rompe porque no se puede arreglar algo que nace estropeado.
Salir en serio con otra persona no debería ser tomado a la ligera. Si ambas personas van en serio, y la seriedad es un concepto muy importante, entonces el propósito de la relación debe ser (en mi opinión, claro):
- Estar con la otra persona por encima de todas las cosas.
- Hacer que la relación funcione.
- Hacer que la relación dure, si es posible para siempre (menos sería engañarse).
- Buscar la felicidad propia a través de la de la pareja.
- La sinceridad.
Puedo seguir añadiendo cosas, pero creo que el concepto se pilla bastante bien. El resto de condicionantes aparentemente importantes: vivir juntos, matrimonio [si=>[civil/religioso] no=>[pareja de hecho/sin papeles]], hijos, presentar padres… son irrelevantes y deberían estar superados a los pocos meses de salir juntos. Afortunadamente nuestra sociedad es tolerante y abierta y hoy en día no se debería salir en serio con otra persona sólo por tener un polvo asegurado. Para eso existen los amigos con derecho a roce, los rollitos…
Si sales con una persona, cumples los preceptos mencionados más arriba, has estado a solas con ella varias veces, te has ido de fin de semana en pareja a una casa rural, has estado una semana en un apartamento en Torrevieja… y te gusta, no le dés más vueltas, seguro que funcionará.
Y ahora conecto con el principio del post: los preceptos sólo son válidos en condiciones normales, sobrios, a solas y con tiempo por delante. Es muy fácil ser agradable con otro sabiendo que a las tres horas te habrás ido para casa follado y desfogado…