Os presento a mis pantalones favoritos:
G-Star RAW “Shortcut Deckpant” de 1998 sobre alfombra de Ikea.
Os voy a razonar por qué me gustan tanto, que ya sabéis que si no argumento no soy yo.
- Durabilidad. Me los compró mi madre en las rebajas de invierno de 1998. Sí amigos, tienen la friolera de 12 años. Han pasado conmigo la mitad de COU, una carrera, un doctorado y tres años de matrimonio. Y siguen estando impecables. Sólo la parte de abajo tiene algún signo de desgaste, equiparable a lo que les pasa a los de Zara o Springfield (donde compro el 90% de mis pantalones) a los cuatro meses. Como son de entretiempo, calculo que los habré puesto una vez a la semana durante ocho meses en los últimos 12 años, vamos unos cuantos cientos de veces. Teniendo en cuenta que costaron 13000 ptas (una pasta para su época, ciertamente), su precio por año ha sido más que razonable. Y sigue bajando.
- Diseño. Como veis, son de color gris sin ningún tipo de desgaste, mancha ni otras mierdas que llevan otros pantalones. La pernera es completamente cuadrada, lo que acentúa la sencillez de su diseño, pero además lleva unas costuras en las rodillas para adaptar mejor la forma a la pierna. En mi caso, con las piernas torcidas como tengo, es un plus porque disimula el defecto perfectamente. Hoy en día es más común, pero en 1998 era novedad absoluta. Además, como son de tiro normal (no como el 80% de lo que se vende hoy), mi masculinidad no se ve oprimida y disfruta del Lebensraum que requiere y merece. Además son de talla 32 /32, lo que me viene muy bien porque soy de piernas cortas y casi todos los vaqueros de 32 de cintura son de 34 de largo, por lo que tengo que arreglarlos.
- Cariño. Obviamente, después de todos estos años, les tengo un cariño muy especial. Estos pantalones han visto como muchos compañeros disfrutaban de su momento de gloria nuevecitos para luego ir acabando poco a poco en las partes más profundas de las perchas pantaloneras a medida que el tiempo los mellaba. Mis favoritos no. Ahí siguen, siendo una prenda clave en mi armario y ocupando una percha para ellos solitos, que después de tanto tiempo se la han ganado. También hay otro factor que me hace apreciarlos más y es la sensación de “Ya no se hacen pantalones así” que tengo cada vez que voy a una tienda y veo los G-Star actuales. Muy monos y muy caros, sí, pero ni de lejos con la calidad de los míos. Y eso mola.
Sólo espero seguir poniéndolos otros 12 años más.
Posted on Marzo 8th, 2010 por Ponzonha
Filed under: Compras, Yo | 10 Comments »







