Esta mañana ha salido publicada en el ABC una entrevista a Pilar Carbonero, una de nuestras mejores investigadoras en el campo de la biotecnología. Como da la casualidad de que es un tema sobre el que mucha gente me pide mi opinión a través de twitter, me voy a permitir la herejía de imaginar que la entrevista me la hicieron a mí. Naturalmente, no le llego ni a los tobillos, pero creo que puedo añadir algunas cosas interesantes a lo que dijo. Y además, este es mi blog y las pajas mentales me las hago así.
Quienes recelan de los cultivos transgénicos olvidan quizá que la agricultura es en su propia esencia modificación de las plantas.
Desde luego. Cualquiera que haya paseado por el bosque atlántico habrá encontrado fresas o manzanas silvestres y se habrá sorprendido de su ridículo tamaño. Lo mismo ocurre con aberraciones como el plátano (que es híbrido tremendamente complejo) o la Brassica oleracea, que es la especie a la que pertenecen la col, la berza, la col de bruselas, el brécol, la coliflor y el repollo. Fíjese que digo especie, es decir, que son genéticamente iguales e interfértiles. Todas estas modificaciones fueron el fruto de cientos de años de selección artificial por parte de los agricultores, consciente o inconsciente, y sólo en las últimas décadas se han comprendido sus bases biológicas. Otro ejemplo, el trigo panadero que consumimos hoy (y que se cultiva en la agricultura biológica) es una planta artificial que es el resultado de la mezcla de tres especies diferentes. La transgénesis, al permitir la introducción de un gen exógeno en una planta es, desde un punto de vista conceptual, una vuelta de tuerca más, no una tuerca nueva.
Práctica extremadamente útil en apariencia y sin embargo demonizada. ¿Por qué?
Pregunta para la que un biólogo como yo no tiene respuesta profesional, eso debería preguntárselo a un sociólogo o a un filósofo. Mi opinión personal tiene que ver con el ludismo y con las campañas de FUD (miedo, incertidumbre y duda) lanzadas desde muchas organizaciones ecologistas. Sobre las motivaciones de dichas organizaciones no tengo ni idea, pero tengo claro que en esta demonización de la que Vd. habla hay muchos intereses en juego y muchos beneficiarios. Por un lado las propias organizaciones ecologistas y por otro, las empresas rivales de aquellas que comercializan los transgénicos.
Todo esto, naturalmente, si hablamos de plantas transgénicas para consumo humano. De las bacterias o las células de ratón transgénicas que producen proteínas terapéuticas como la insulina o la hormona del crecimiento nadie se queja, lo cual no deja de ser paradójico… o no tanto, teniendo en cuenta que la alternativa es el uso de hormonas purificadas de cadáveres o de animales.
Y productos modificados como el arroz dorado con provitamina A pueden evitar la ceguera de miles de niños en el Tercer Mundo.
Bueno, tampoco conviene exagerar. El famoso arroz dorado no tiene ningún valor práctico debido a su bajo contenido en provitamina A. Fue un movimiento de márketing por parte de las multinacionales para ganarse a la opinión pública. Para que fuese realmente útil sus niveles de provitamina deberían de ser mucho mayores. Pero claro, hay que tener en cuenta que es un resultado de una investigación de hace quince años. Hoy por hoy sería sencillo lograr una planta que sí previniese la ceguera en el sudeste asiático… si verdaderamente existiera una motivación real y dinero para hacerlo. De todas formas, sería más fácil administrar vitaminas en pastillas. En cualquier caso, como ejemplo de lo que se puede hacer es muy válido.
El trigo enano conseguido por Borlaug fue otro hallazgo crucial contra las hambrunas.
Normal Borlaug es uno de esos ejemplos que hay en la Historia de personas que han causado un tremendo impacto en el devenir de la Humanidad y que sin embargo nadie conoce. Y eso que le dieron el Nobel. Respecto al trigo, un ejemplo de lo que se puede conseguir cuando se conocen las bases fundamentales de los procesos biológicos. La Vida no tiene nada de esotérico, ni de místico, ni de espiritual, es un fenómeno físico como cualquier otro que podemos analizar, comprender y, por lo tanto, manipular.
¿Qué nos jugamos por renunciar a estos avances?
Otra pregunta de difícil respuesta, porque no me gusta jugar a los adivinos. Tengo muy claro que el problema del hambre en el mundo tiene fácil solución con la tecnología actual, es cuestión de que los países ricos renunciemos a nuestro estilo de vida, basado en la explotación del tercer mundo, y nos pongamos a ello. Desgraciadamente, con la tecnología actual, la solución no sería muy sostenible. Se pueden conseguir (y en muchos casos ya se han conseguido) plantas resistentes a enfermedades, plagas, tolerantes a la sequía, de mejores contenidos nutricionales… Estoy convencido (y creo que la mayoría de los científicos versados en el tema estarían de acuerdo) de que algunos transgénicos serían muy útiles para la Humanidad. Es más, paradójicamente, los fines de la agricultura “biológica” serían más fáciles de alcanzar si se utilizasen algunos transgénicos. Y digo algunos porque hablar de transgénicos en general es estúpido. Creo que una tecnología es indiscutible per se, lo que podemos discutir es el uso que se hace de dicha tecnología. El ejemplo clásico es la energía nuclear, que sirve para fabricar electricidad, tratar el cáncer y calcinar una ciudad en menos de un segundo. Con los transgénicos pasa lo mismo, y si no que se lo pregunten a los cultivadores de Papaya de Hawaii, salvados gracias a una papaya transgénica resistente a un virus que estaba acabando con su modo de vida. O a aquella empresa que creó un tomaté que duraba más tiempo en la nevera, que lo tuvo que retirar porque sus ventas eran muy bajas debido a que su elevado precio no compensaba.
Europa está en guardia por la E. coli. ¿Ha habido alguna vez una alarma alimentaria vinculada a los transgénicos?
No que yo sepa. Y eso que en EEUU se consumen millones de toneladas de maíz y soja transgénicos. De todas formas no me sorprende: los alimentos transgénicos están sometidos a unos controles muy estrictos (algunos más allá de lo razonable) antes de su comercialización, controles que no siguen los productos no transgénicos ni los productos químicos de nueva síntesis. El ser humano tiene estas cosas, es capaz de vivir tranquilamente con un doble rasero completamente irracional (y esto lo digo respecto a los químicos). En cualquier caso, tenga por seguro de que si alguna vez hubiera una alarma de este tipo nos enteraríamos, hay mucha gente en guardia esperando a que ocurra. La misma que ha tratado de ocultar que el brote de Escherichia coli se produjo en unos brotes de soja “ecológicos”. Y por rizar el rizo: ¿Cómo llamamos a una sociedad que prohíbe el cultivo de soja transgénica en su territorio pero que permite su importación? Hipócrita, así es Europa.
Precisamente usted ha dicho que la agricultura ecológica es un capricho de niños ricos.
Obviamente no lo he dicho yo, pero da igual, lo podría decir porque es lo que pienso. La idea que tenemos de un niño rico es que paga mucho más por lo mismo o algo un poco mejor ¿No?, pues con la agricultura ecológica pasa igual. Hay miles de estudios sobre las diferencias entre los productos procedentes de la agricultura tradicional y la ecológica, sólo unas docenas las encuentran. Como es imposible que se los lean todos, yo recomiendo este. Juzguen por Vds. mismos. De todas formas, yo no me opongo a que exista este tipo de agricultura, eso sí, sometida a las mismos controles que la otra. Si la gente prefiere dormir con la conciencia más tranquila a cambio de un pequeño incremento del riesgo de diarrea no seré yo el que se lo impida. Por cierto, que agricultura ecológica es un oxímoron como un piano. La humanidad dejó de ser ecológica con el neolítico…
Otra consigna que ha calado es que los vegetales modificados genéticamente son un contubernio de las multinacionales para forrarse.
Naturalmente, cuando yo empecé en esto se hablaba de los problemas de los transgénicos a nivel biotecnológico, que si los genes de resistencia de antibióticos, que si las inserciones aleatorias en el genoma, que si el uso de monocultivos clonales… tras años de discusión y de mejoras, apenas hay argumentos serios en contra de la biotecnología como tal, por lo que se pasa a atacar a los dueños de dicha biotecnología. Es decir, pasamos de hablar de aviones para hablar de EADS y de Boeing. Yo no voy a meterme con el pensamiento ecologista de izquierdas. Sólo voy a decir que hoy en día se pueden hacer transgénicos utilizando tecnologías libres de royalties desarrolladas por la organización sin ánimo de lucro Cambia, que ha creado un sistema de código abierto similar a Creative Commons para avances en biotecnología. Uno de sus avances es toda una tecnología de transgénesis libre de royalties llamada Transbacter. Mediante esta tecnología se pueden crear plantas transgénicas sin utilizar ninguno de los medios patentados por las grandes corporaciones. Como lo estás leyendo. ¿Han hablado los ecologistas alguna vez de esta alternativa? Obviamente no, porque entonces su último gran argumento contra los transgénicos caería por su propio peso. ¿Se ha planteado algún gobierno su uso para fines beneficiosos para la humanidad? Obviamente no, porque entonces la campaña de acoso y derribo por parte de los ecologistas por un lado (¡Transgénicos con dinero público!) y las multinacionales por otro (¡Mi negoooocio!) acabaría con el Ministro de turno dimitiendo o algo peor.
Por el momento nada más. Me he dejado muchas cosas en el tintero y apenas he esbozado argumentos y explicaciones (y eso que me he tirado un buen rato escribiendo). Si tenéis alguna pregunta, hacedla sin miedo en los comentarios, eso sí, os agradecería leer bien el post (y algunos de sus enlaces) antes de arrancarme la piel a tiras.