Los orujitos de la moza.

Hace unos días conocí a una chica gallega que vive por aquí cerca. Me la presentaron en una de esas quedadas que hacemos los españoles para hablar mal de los franceses, echar de menos lo bueno de España y, sobre todo, lamentarnos juntos por todo lo malo que tiene nuestro país.

El caso es que esta chavala es una excepción, ella no le ve nada malo a España. De hecho echa mucho de menos su Vigo natal. Ojo, yo también echo de menos a mucha gente y en menor medida a nuestra piel de toro, pero digamos que desde la perspectiva de lo bien que vivo aquí mi visión de España es mucho más objetiva y, por lo tanto, más crítica. El caso es que esta chica comentaba que tiene muchas ganas de volver, porque en Francia no hay la calidad de vida que hay en España. Este concepto de “calidad de vida” suele salir mucho en las conversaciones en las que se habla de España. Aunque se disfrace de mil maneras, cuando uno lo analiza a fondo, básicamente quiere decir fiesta, clima benigno y alcohol barato. Nada más. A mí, como a muchos, me parece muy triste, pero siempre hay quien argumenta que lo que ocurra durante la semana poco importa si al final tienes un buen fin de semana. En el caso concreto de esta chavala, lo que más echa de menos es acabar de trabajar y salir a tomarse unos orujos con los amigos. Que sí, que aquí está muy contenta, que le tratan bien, que le gusta el trabajo… pero que sin el orujito no es lo mismo. Cuando lo dijo quedé un poco flipado, la verdad, pero la veía tan convencida y tan decidida a volverse que no dije nada. Al cabo de unos minutos alguien le preguntó en qué trabajaba. Cuando le respondió casi caigo de la silla. Veréis:

Nuestra amiga contó tranquilamente que da clases de Español en una de las múltiples Universidades de París. Son dos horas de clase y dos de tutorías tres días a la semana (más el tiempo que le lleve corregir exámenes y trabajos). Por semenjante esfuerzo cobra 1400 € al mes, que no es mucho para el standard parisino, pero teniendo en cuenta que le pagan el abono de transporte, que puede comer gratis en la cantina del centro y que accede a todas las ventajas económicas de la Administración francesa (42 días laborables de vacaciones, vacaciones subvencionadas, pagas por hijos) se puede decir que no vive mal. De hecho, como no puede alquilar por más de 1/3 de lo que gana, le quedan unos 900€ para vivir. Es cierto que para encontrar algo digno por menos de 500€ ha tenido que irse a las afueras, pero es una situación normal en una gran ciudad (y os recuerdo el abono de transporte). Lleva seis años en este plan, encadenando contratos bianuales en diferentes instituciones francesas (lo que da una idea de lo complicado que es encontrar curro así aquí).

Naturalmente, cuando vi cómo era capaz de exponer su situación laboral actual minutos después de quejarse de la poca “calidad de vida” francesa quedé alucinando. Alguno de mis compañeros trató de exponer la realidad laboral española y le recalcó su situación de privilegio, a lo que ella respondió que estaba tan convencida de volver que “iría hasta de cajera en un súper”. Yo en cambio decidí ignorarla el resto de la velada. Alguien que piense así no creo que esté bien de la cabeza, la verdad. A lo mejor soy un radical, pero yo antepongo las condiciones laborales a todo lo demás. Con un trabajo digno, condiciones laborables razonables, buen sueldo y tiempo libre soy más feliz que una perdiz. Salgo todos los fines de semana a cenar por París con mis amigos por menos de 20€ (sin vino ni agua mineral, por supuesto) y por semana me dedico a la PS3, a la bici, a los comics o a la lectura. Y como yo la mayoría de los afincados aquí.

Cada día más convencido de que nuestro país es la sublimación máxima del Panem et circenses, una sociedad que sufre unas condiciones laborales de las peores de Europa pero que disfruta del alcohol y el tabaco más baratos de nuestro entorno. Y estoy convencido de que no es casualidad. Es muy duro hablar con según que extranjeros sobre España y que sólo sepan decir fiesta, sangría y playa, pero más duro es darse cuenta de que es lo único que podremos ofrecer si seguimos así.

Nota: Durante la citada velada, se consumieron pintas (casi 0,5 L) de cerveza rubia de batalla a 4,50€  y se fumó Malboro comprado a casi 6€ la cajetilla. El parquímetro a 1,50 € la hora. En cambio, se comieron crêpes descomunales de 6-8€ y los asistentes habían trabajado ese día como mucho 8h.

Los planetas, de Holst.

Una de las cosas que tiene llegar a cierta edad es que deja de importarte el qué dirán y pasas a hacer directamente lo que te sale de los huevos.

En términos musicales, yo he dejado de seguir modas y de identificarme con grupos o tendencias, para abrazar la promiscuidad más absoluta. También me he reconciliado con géneros que tenía aparcados por prejuicios o traumas varios. Uno de ellos es la música clásica, que aborrecí durante muchos años debido a la necesidad de rebelarme contra mis padres. Poco a poco he ido descubriendo obras y compositores que me encantan y los he incluido en mi rutina musical. Uno de mis descubrimientos es la obra de la que os quería hablar hoy: la suite Los Planetas, de Gustav Holst.

Es una obra que escucho una vez a la semana desde hace unos meses y no ha dejado de sorprenderme desde entonces. Como muchas veces en la Historia, su estreno no fue un éxito y a su autor no le gustaba mucho. Quizá fuese muy adelantada para su tiempo, pues fue estrenada en 1918, o quizá su estructura (siete movimientos) no fuese demasiado ortodoxa. Ni idea. El caso es que al parecer la obra languideció durante el sXX hasta el estreno en 1977 de Star Wars. Como parte del tremendo pelotaso que supuso la película de Lucas se encuentra su banda sonora, compuesta por John Williams. Al parecer, de aquella estaban de moda las BSO en plan música electrónica para las películas de Ci-Fi, por lo que Williams decidió desmarcarse y sacarse de la manga música clásica de toda la vida. El joven compositor señaló una obra casi desconocida de principios de siglo: Los Planetas, de Gustav Holst como fuente de inspiración. A partir de ahí, la obra comenzó a ser conocida y a ser interpretada a lo largo y ancho del mundo, habiendo varias grabaciones diferentes en el mercado.

En mi opinión, y permitidme la herejía, pues no tengo ni puta idea de esto, la principal virtud de esta obra es que es una especie de manual de cómo hacer una banda sonora para una película. De hecho, cuando la escucho soy capaz de identificar pasajes que me recuerdan muchísimo a BSO tan memorables como Star Wars (obviamente), Conan o El Señor de los Anillos, a parte de tener siempre la sensación de “eso ya lo he oído antes en Los Planetas” cuando veo una película con BSO orquestada. No se si esto se debe al éxito que tuvo John Williams, autor prolífico y muy imitado, o a que verdaderamente Los Planetas es una obra verdaderamente pionera, pero en ambos casos el resultado es el mismo: es una de las composiciones más influyentes de la Historia de la Música. Y es que tiene de todo, desde las notas de guerra de Marte, pasando por los coros etéreos de Neptuno e incluyendo la alegría de Jupiter. Alguien que sepa de música sabría por qué cada tema inspira un sentimiento diferente, hablando de modos, tonalidades y cosas así, pero yo me fío de mis sentimientos y esta es una obra evocadora donde las haya.

Si quieres darle una oportunidad, te recomiendo esta versión, a mí es la que más me gusta.

Mi opinión del LA Noire.

Hace una semana que terminé el LA Noire, probablemente el videojuego más esperado de este año. Tras este tiempo de reflexión, llega el momento de que de mi opinión (sin spoilers, como siempre).

tl;dr: El Avatar de los videojuegos, lamento haberlo pedido para mi cumple, porque ahora no puedo venderlo.

Ojetivo del juego.

En el juego somos Cole Phelps, un veterano de la II GM que se mete a detective de la policía tras la desmovilización. En teoría, como detective de la policía hay que resolver los casos que se nos presentan, responder a crímenes callejeros y tratar de limpiar LA de criminales peligrosos. Sobre el papel, es un juego completo, con deducciones, con tiroteos, persecuciones y demás parafernalia policial.

Apariencia.

Sin duda es uno de los juegos más impactantes que se pueden meter en una consola hoy en día. La tecnología de captura de movimientos faciales es acojonante y está integrada perfectamente en la mecánica. Una vez que la has visto, volver a ver las caras en otros videojuegos es como ver un VHS tras haber visto un Bluray, es el futuro amigos. Las voces son también impresionantes, imagino que capturadas a la vez que las expresiones, realmente de película. La BSO es también digna de mención, meterse en un coche y dejar que suene la radio puede llegar a ser un aliciente, vistas la cantidad de horas de música de la época que hay en el juego.

Jugando.

Hasta aquí creo que no discrepo con lo que se puede leer sobre el juego en cualquier web especializada, creo que son hechos objetivos más que opiniones. Sin embargo, a mí en un videojuego lo que me importa es jugar (sorprendente) y todo lo dicho anteriormente queda en un segundo plano. Y aquí es donde LA Noire me ha decepcionado profundamente. Al principio no me di cuenta, porque estaba impresionado con el despliegue técnico que aparecía ante mis ojos y mis oídos, pero cuando me acostumbré a la maravilla, las enormes carencias del juego quedaron patentes. Lo primero que decepciona es que la principal premisa del juego es falsa: en LA Noire no resuelves casos. Lo que lees, sí, te paseas por un escenario del crimen y recoges pruebas (en muchos casos señaladas con cartelitos amarillos , para que no te pierdas), pero en ningún momento tienes que hacer ninguna deducción, ninguna asociación, nada. Lo segundo que decepciona es que en LA Noire no haces interrogatorios. Sí, es cierto que  hablas con los sospechosos, pero no puedes elegir ni las preguntas ni las respuestas. Tu papel se limita a decidir si el sospechoso ha dicho la verdad o ha mentido. Lo triste es que ni eso cuenta, porque pronto de das cuenta de que hagas lo que hagas el juego avanza, acertar o no con tu valoración sólo determina las estrellas que recibes al final del caso, pero no impide que lo resuelvas. Cuando descubrí esto me sentí engañado y muy decepcionado. Podrían haber hecho un moderno The Lost Cases of Sherlock Holmes (juego mítico de los 90) o incluso uno tipo al primer CSI, pero en lugar de eso han hecho un juego lineal, simplón y facilón. Es cierto que intentaron añadir  algo de interés metiendo los tiroteos y las persecuciones, pero qué queréis que os diga. Los tiroteos son una mierdecilla, porque aunque los controles son pobres, son tan fáciles que no presentan ningún reto. Las persecuciones molan algo más, pero sin pasarse. Por otro lado, si quiero tiroteos meto el Uncharted, si quiero conducir, meto el GT5.

A medida que progresaba el juego me iba dando cuenta de que yo, como jugador, no era más que el disparador de una serie de eventos preparados por los desarrolladores. La sensación de que hiciera lo que hiciese siempre pasaría lo mismo, me hizo implicarme bastante poco en el juego. Ojo, comprendo perfectamente que no es un juego de rol (paradigma de libertad), pero hubiera deseado que hubiera alternativas en el juego. Mi experiencia en LA Noire es exactamente igual a la de cualquiera que haya jugado, a diferencia de Heavy Rain por ejemplo. En este sentido es una verdadera película interactiva, porque como jugador acabas adoptando una actitud pasiva, esperando a ver qué es lo que te van a imponer. Sí, imponer. Y voy a poner un ejemplo: en cierta persecución por las calles de LA (recreadas de lujo) consigues hacer que el malo se estrelle con un tranvía, poniendo brusco freno a su carrera delictiva. Pues bien, a pesar de que el tráfico es normalmente aleatorio, ese tranvía siempre aparece en el momento justo para acabar con la persecución. Da igual que acoses de cerca al coche o que te alejes, la persecución se acaba en el tranvía. Otro ejemplo: las persecuciones a pie se terminan con placajes o a tiros, pero según lo que esté decidido. Si toca placaje, no puedes disparar y viceversa. Desgraciadamente, las persecuciones y los tiroteos son muy fáciles y como no se puede cambiar el nivel de dificultad, rara vez tendrás que darlo todo para pasarlo. En las raras ocasiones que alguno se atraviesa, al repetirlo por tercera vez aparece un cuadro de diálogo permitiendo saltarse la escena para continuar “resolviendo” el caso. Esta falta de reto y de posibilidad de elección hacen que el desarrollo de los casos sea, directamente, aburrido. Yo comprendo que las nuevas generaciones no estén acostumbradas a la frustración que supone comenzar un nivel desde 0 cuando se falla. De hecho yo creo que no sería capaz de vivir sin el autosave, pero una cosa es eso y otra es que te cojan de la manita y te lleven de paseo como si fueras retrasado mental.

Finalmente, sí, la historia mola un montón y la tecnología es para cagarse, pero por el precio de LA Noire te puedes comprar varias pelis mucho más interesantes y algún videojuego mucho más divertido (como el Infamous, por ejemplo).

El Tano Pasman es el nuevo hit.

Hace unos días salió a la palestra de Internet un vídeo en el que un hincha de River Plate bastante mayor se desesperaba viendo el partido que llevó a su equipo a segunda división por primera vez en su historia. El vídeo es un testimonio escalofriante de la pasión con la que un hincha puede vivir el fúrbol:

httpv://www.youtube.com/watch?v=8OU1mW0Ty_Y

Y de paso muestra lo locuaz que puede llegar a ser un argentino.

Cuando ves el vídeo por primera vez sabes que estás viendo algo único, especial, al nivel de los más grandes. Como es natural, Internet le ha convertido en un héroe planetario (al menos para los que somos de habla hispana) y no ha tardado en convertirse en un meme con todas las de la ley. A parte de tener su propia botonera, este hombre, llamado Santiago “Tano” Pasman ha desatado una verdadera epidemia de vídeos paródicos en el youtube. Para muestra, mis tres favoritos hasta el momento:

httpv://www.youtube.com/watch?v=yXOG5eqN8xg

Viendo el Rey León, creo que fue la primera.

httpv://www.youtube.com/watch?v=rtDpcJiavlA

Viendo a Arguiñano en uno de sus momentos cocaína-full.

httpv://www.youtube.com/watch?v=becvXaEa2fY

Viendo Naúfrago (Tom Hanks).

Naturalmente, esto no ha hecho nada más que empezar. El hombre tiene carisma y su “La puta que te recontramilparió” merece toda no sólo nuestra admiración, sino también un hueco en nuestro vocabulario. El fenómeno es tan fuerte, que en menos de una semana ya hay una aplicación para hacerte tu propio mashup casero, yo no he podido resistirme a hacer mi propio montaje.

Super Mario PETA.

Ayer vi uno de esos vídeos que demuestran que el ser humano es impresionante y que 20 años no son nada.

Se trata de un speed-run (partida en la que se trata de acabar el juego en el menor tiempo posible) que además intenta obtener la mínima puntuación posible. El nivel de virtuosismo necesario para tamaña fazaña me deja sencillamente anonadado. He jugado cientos (quizá miles) de veces al Super Mario y me quito el sombrero ante este tipo: consigue que parezca fácil pasarse el juego, algo que yo sólo he conseguido una vez, y además con la vuelta de tuerca demencial. Pero eso no es todo, en toda la partida sólo mata a un bicho, muerte necesaria para evitar coger unas monedas. Es el nuevo Übermensh, un superhéroe pacifista, anti maltrato animal y completamente anticapitalista. ¡LARGA VIDA!

httpv://www.youtube.com/watch?v=NIKEVSZITps

Se me ponen los huevos de corbata viendo cómo se planta delante de los Hermanos Martillo.